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Tentadero en Cáceres

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  • Artículo vía: Luis Manuel Hernández

El día 1 de mayo asistimos al tentadero benéfico de Cáceres, en el que se lidiaron cinco becerras de la ganadería de Mari Carmen Valiente y un utrero de la ganadería del diestro Antonio Ferrera. Comenzaron los alumnos más aventajados de la escuela taurina de la localidad cacereña. Salía la primera vaca bastante suelta y con poca fuerza. Darío Romero recibía a esta con unos farolillos de rodillas, seguido de unas verónicas y rematando con una media muy templada. No se le midió la bravura al animal en caballo. David “El Niño de la Luz” realizó unas verónicas en las que este no entendió bien al animal. Continuó Isaac Giraldo, que no pudo realizar buena faena por la poca fuerza de la becerra. Isaac puso empeño ante la becerra, pero no pudo sacarle nada. Darío Romero entendió a la perfección a la vaca, dándole el tiempo que necesitaba, sufrió una pequeña voltereta, pero se levantó y siguió toreando fiel a su estilo.

Salía la segunda becerra, que al principio fue una vaca con buena embestida y calidad, hasta que se rajó. Javier Adam con un manejo exquisito del capote enseñando a la becerra a embestir. No fue el día del picador, a esta becerra se le administró un castigo que cayó caído en la paleta del animal, si es cierto que durante la suerte de varas toreo con el caballo y fue bastante bonito ver picador, caballo y becerra solos en la plaza. David “el Niño de la Luz” más confiado con esta becerra, e incluso realizó unas Manoletinas mirando al tendido. Javier Adam hizo unos naturales muy despacito y templados a una becerra que fue a menos en su lidia, este novillero nos ha sorprendido tiene muy metido el oficio.

Turno de la tercera becerra del tentadero, Darío Romero bastante bien con el capote a una becerra bastante exigente, una becerra que pedía experiencia, pero Javier Adam también quería enseñar sus dotes de lidiador, enseñando a embestir a la exigente tercera becerra que salía cada vez que podía a la querencia del animal. Darío Romero cogió su muleta y le pegó buenos muletazos por ambos pitones en la querencia del animal. Unos de los momentos más esperados por todos los asistentes de la plaza, el toreo de los niños de la escuela. Cuarta becerra de la tarde, salía Jorge Hurtado ante una becerra bastante buena en la que el niño arrancó los olés de los tendidos. Turno de José Antonio Bravo, un niño que desde que salió del burladero derrochaba una torería increíble para su edad ligando cada muletazo y levantando al público de sus asientos, es increíble la cantera que disponemos aquí en Cáceres. Volvía Jorge Hurtado, muy confiado en la muleta, dando naturales que paraban el tiempo, recibió tres volteretas y este, se levantaba con raza y poder mandando en la becerra levantando la Era de los Mártires. Los tres toreros que participaron en esta becerra ya saben lo que es reventar esta plaza.

Salía la quinta y última becerra del tentadero, David Gutiérrez citando de frente y de lejos a la becerra con mucha ilusión. Llegó el turno de Fernando Donoso, que dio una serie de naturales muy templados. La esperada Lucia Perera, tan pequeña y siempre
enamorando a los tendidos con un toreo de mucha quietud y revolucionando el coso cacereño. Turno de Nacho Pajuelo, su segunda vez delante de un animal, así que la falta de experiencia se dejó ver, pero dejo un derechazo de escandalo muy templadito. Por motivos del comportamiento de los animales, los más pequeños no pudieron mostrar al público su técnica con animales, pero recibieron el cariño de Cáceres toreando de salón.

Era el momento de uno de los protagonistas de la tarde, Manuel Bejarano, maestro de la escuela taurina de Cáceres, que se emocionó por sus alumnos. Salió el utrero, de la ganadería del maestro Antonio Ferrera. Manuel Bejarano hizo un buen saludo capotero intentando ver como embestía el animal. Como repetí anteriormente, el picador no tuvo su día y administró dos puyazos traseros al utrero. Llegó la hora del brindis, se lo dedicó a su mujer y a su hija, por todos los ataques contra su persona y dio comienzo a la lidia del novillo, un novillo con nobleza y clase en la embestida. Manuel volvió a sentirse torero en su plaza, con su público a ritmo de flamenco. El maestro dominó al novillo y levantó los tendidos. Un tentadero en el que se vio compañerismo, ilusión y amor por el toro en esta ciudad.

  • Imagen del 2017 en Cáceres, vía: ARMANDO MÉNDEZ 

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