Derrochó nobleza el segundo de la tarde en el capote de Castella y este se lució por chicuelinas en el quite. Largo y emocionante fue el inicio de faena del torero francés; arrancó por estatuarios en el tercio para proseguir con una templada tanda al natural. Respondía con buenas embestidas el de Ernesto Gutiérrez que fue acortando su recorrido a pesar de la buena condición del mismo. Tras probarlo con éxito por el pitón derecho, Castella decidió continuar toreando con la mano izquierda. Tandas largas, sin pausa y con el público entregado a la faena. Vio pronto el diestro la posibilidad de indultarlo y alargó notablemente su actuación con varios circulares. Poco a poco fueron asomando pañuelos en los tendidos para pedir el indulto del astado; sin embargo, «Boticario» se vino a menos y Castella, en los terrenos del toro, trató de fijarlo. Fue a por la espada el torero pero el Presidente, tras varias tandas en busca del indulto, concedió la vuelta a los corrales del animal de Ernesto Gutiérrez. Un interesante ejemplar, con clase y nobleza pero que amagó con rajarse en el tramo final. 

  • Imagen vía: @TorosenCali 

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