Histórico, revolucionario. Único. Diego Ventura, tras una faena de mucho temple al abre-plaza, indultó al segundo de su lote en La México, también del hierro de Enrique Fraga. Extraordinario el toro y extraordinaria la faena. De principio a fin, desde el recibo a porta gayola hasta las dos tandas de muletazos posteriores a la concesión del indulto. Hubo fijeza, motor, bravura. Nobleza por supuesto. Ese precioso jabonero se encontró en su camino a un genio, a un maestro del toreo a caballo. Se gustó, ajustó y selló una de las grandes faenas de su carrera. No faltó tampoco la perfección del par a dos manos, sin cabezada, con Dólar entregado. El público enloquecido. ¿El indulto? En una faena dónde el toro no es picado y el ganadero no puede ver su comportamiento en el tercio de varas puede ser cuestionable. ¿La emoción? Indescriptible. 

  • Redacción vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imágenes vía: INFO DIEGO VENTURA

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