Padilla se despide de España tocando el cielo

0 0
Read Time:7 Minute, 29 Second

Alejandro Talavante anuncia su retirada indefinida tras concluir su tarde con los de Núñez del Cuvillo en el Coso de La Misericordia

La temporada española cerraba hoy con la última de la Feria del Pilar, en una tarde emotiva con la despedida de Juan José Padilla. La terna estaba compuesta por Padilla, José María Manzanares y Alejandro Talavante, que se encargarían de estoquear a los buenísimos ejemplares de Núñez del Cuvillo. Ha sido una tarde de orejas y del toreo con criterio en el que la Tauromaquia, la elegancia, el temple y la torería se han llevado por bandera. Los astados de la ganadería han sido muy buenos, embistieron desde el primer momento y fueron de menos a más permitiendo no solo los triunfos, sino que los matadores pudieran torear prácticamente de salón. La tarde tuvo nombres y apellidos, Juan José Padilla, sin más, y al igual que empezó terminó, con un emotivo homenaje al triunfador del festejo. “Con esfuerzo y tenacidad todo se puede conseguir” fue el cierre y broche final a la trayectoria del de Jerez en España. Hoy también, en el Coso de La Misericordia y besando la arena desde el centro del albero, Alejandro Talavante anunciaba su retirada indefinida de los ruedos.

 
Reservado, buscón y sin apresurarse ni rematar en tablas salía el primero de la tarde. Su nombre era “Aguaclara” y Padilla lo recibió en su capote intentando sacarlo hacia fuera después de que este apretara hacía los adentros, a pesar de repetir en la tela. Brindó a la plaza, donde volvió a nacer, e inició la faena de muleta genuflexo intentando captar la atención de un toro. Un toro que prácticamente se había rajado, pues sin raza y manso sabía embestir pero totalmente desentendido de la muleta. Ya en los medios, el animal repetía con fijeza y ligazón, permitiendo el toreo en redondo del jerezano, ayudado por la voz y su buena mano derecha. Sin embargo, las fuerzas e interés del astado iban decreciendo, le costaba entrar al cite, pero cuando entraba lo hacía colocando la cara. Padilla supo alargar los muletazos para que antes de que terminara uno el animal se encontrara en la entrada del siguiente, pero cada vez se acercaba más a su querencia, sin querer salir de ella, lo que obligó al diestro a terminar de extraer lo  que  llevaba dentro a base de molinetes y algunos pases sueltos en los tercios, por no decir en las tablas prácticamente. Metió la mano con aseo, pero la espada se quedó trasera y algo tendida, que le llevó al descabello. “Tortolito” fue el cuarto de la tarde, al que Padilla recibió en su capote con una larga cambiada de rodillas, con el que el astado continuó con mucho temple hasta encelarse en la tela. Prácticamente crudo lo probó por faroles y serpentina final, aunque sin rematar. El tercio de banderillas fue ejecutado por el matador, que sin ser especialmente lucido fue airoso. Como no podía ser de otra manera inició la faena de rodillas aprovechando la inercia del animal, que entraba arrasando. Tenía fijeza y continuidad, el astado seguía la mano y voz de Padilla humillando y sin protestar, totalmente sometido. Sin embargo, por el pitón izquierdo parecía protestar más, aunque con más recorrido, razón por la que recuperó el pitón derecho, pero ahora sus embestidas no terminaban de ser tan claras, cabeceaba contra la tela. Ambos se compenetraron, era un toro que dentro llevaba aguante y fijeza, con ello faena, algo que el de Jerez comprendió alargando los muletazos desde los medios hasta vaciarlo. El aviso se acercaba, y es que Padilla alargaba la faena, estaba cómodo, pero incrementaba el riesgo con cada muletazo en un toro ya vacio. Volvió a meter bien la mano, pero el acero quedó trasero y tendido, pero que bien valieron su salida a hombros.
 
Un segundo “Aguaclara” le perteneció en suertes a José María Manzanares, quien rápidamente enceló en su capote hasta rematarle con una media. La faena se inició junto a tablas y a pies juntos guiándole al paso poco más allá del tercio. Con el paso atrás, la mano baja, el recorrido del brazo y movimiento de la cadera, el toro seguía los vuelos acortando su recorrido, pero obedeciendo. Humillaba y colocaba la cara, Manzanares le hizo las cosas muy despacio alargando mas su recorrido por el pitón izquierdo, repetía embistiendo con casta y ganas ayudado del trapío que le faltó al primero de la tarde. Lo terminó de domeñar y lo llevó cosido a la muleta gracias al buen criterio de Manzanares y las buenas condiciones que mostraba por la mano izquierda. Es cierto que mejoró el pitón derecho, a pesar de que la faena se desarrollara mayoritariamente por el contrario. Tras una faena medida, en la suerte suprema dejó la espada algo caída pero fulminante, afortunadamente cayó en tiempo record, aunque no el suficiente para producir una cornada de dos trayectorias a Jesús González “Suso”. Manzanares ejecutó un saludo capotero a “Mosquero”, el quinto de la tarde, un toro que salía con las manos por arriba por el pitón derecho. El alicantino se sumaba al homenaje a su compañero Padilla al brindarle la muerte de su  toro. Con la muleta en la mano, genuflexo  y sacándolo de la querencia iniciaba la faena, ya en los medios lo llevaba con la mano derecha, pero la escasa fuerza de contrario y la mano baja hizo que el animal perdiera las manos. Recurrió al temple y al juego con los tiempos, dosificando así las embestidas que llevaba dentro. Con la mano derecha, mostraba mayor recorrido y colocación al llevarlo con los vuelos de la muleta y con la cara dentro. Se limitó al toreo lento y a distancias cortas, solo así se ligaban los naturales, fue prácticamente una clase de salón, en la que Manzanares sabía hasta donde podía exigirle para evitar que se desligara. Sin un desenlace de la faena, algo propio del maestro, lo colocó en suerte contraria y pinchó, dejando en un segundo intento más de media estocada en buen sitio.
 
“Comilón” era el tercero de la tarde y Alejandro Talavante intentó sorprender en el saludo capotero a una mano, con un toro algo frenado pero que arremetía bien contra la tela. Se empleó bien en el caballo empujando de riñones y de manera uniforme. El matador lo espero en los medios con la muleta plegada esperando a que el toro se fijara, se decidió por la mano izquierda, por donde con la mano baja el toro pasaba humillando y totalmente ligado a la franela, entrando con fuerza y colocación al cite. Talavante quedó desarmado pero regresó sobre la mano izquierda y dejándole la muleta en la cara seguía sacándole pases hasta decir basta, el animal era bravo, algo que el diestro entendió, razón por la que supo llevarle hasta el final de los muletazos ayudado del recorrido y su prontitud. Terminó de calar en los tendidos con una rufina muy ceñida, sin embargo, había que marcar bien las tandas, pues no paraba, solo quería que le llevaran sometido. Poco a poco se iba rajando, y es que cada vez se acentuaban más los cabezazos finales de cada natural. Deslució su gran faena con la espada, al intentar matar a un toro descuadrado y  pinchando, afortunadamente en el segundo intento hundió una espada trasera con la que dobló. Cerraba la tarde y la  feria  “Trampero”, al que Talavante dejó encelado, pero sin que humillara en los vuelos de sus lances de recibo. Brindando a su hermano iniciaba la faena con estatuarios alternando por la espalda y por delante. Prosiguió con  una tanda lenta y suave, adaptado a las condiciones que poco a poco mostraba el del Cuvillo, solo así lo aguantaría hasta el final, pues las fuerzas no sobraban. Sin parar de adornarse desde los medios le dejaba tiempo al animal ayudando así a su fondo, el cual cada vez mostraba más recorrido, un recorrido que extrajo ayudado del movimiento de su brazo, que alargaba las embestidas y muletazos. Talavante ajustó la faena y decidió no alargarla, optó por menos es más y cerró por manoletinas. Su última estocada de la temporada española cayó trasera y tendida, que le llevó directo a los intentos con el golpe de cruceta.
 
Plaza de Toros de La Misericordia (Zaragoza) Feria del Pilar. Los tendidos llenos. Toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo en una tarde muy pareja y brava, con unos toros que han ido de menos a más y que han sabido embestir y colocar la cara hasta decir basta. Juan José Padilla: aplausos tras aviso y dos avisos con dos orejas en el segundo. José María Manzanares: oreja en su primero y oreja tras avisos en su segundo. Alejandro Talavante: oreja en el tercero y aplausos con saludos tras aviso en el sexto de la tarde.
 
  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ
  • Imágenes vía: @CosoZaragoza

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!