Abrió la tarde Antonio Ferrera en Zaragoza con un exigente y complicado toro de Adolfo Martín. Mucho que torear tuvo el asaltillado «adolfo» que, aunque no le sobró la fuerza, embistió con cierta casta y trasmisión. Meritoria fue la faena de Ferrera que, muletazo a muletazo, fue cuajando al astado. Lo entendió a la perfección -colocándose además en el sitio- y la efectividad con la espada le permitió cortar una oreja de ley y peso. 

  • Redacción vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @CosoZaragoza

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