No fue una buena corrida la primera de la Feria de Otoño, las cosas no estaban yendo bien. Fortes iba a dar muerte al segundo de su lote, otro deslucido ejemplar de Victoriano del Río. En ese momento, se hizo el milagro… Largos segundos a merced del toro tras ser prendido y volteado por el mismo en repetidas ocasiones. 

La plaza, rozando el lleno, se temía lo peor. Entre aplausos se lo llevó la cuadrilla y, desde la enfermería, confirmaron el milagro minutos después: no había cornada. La suerte del destino. Todo quedó en contusiones y erosiones múltiples que obligaron a trasladar al matador al Centro Hospitalario. 

  • Imágenes vía: @LasVentas

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