«Cuando el río suena, agua lleva…». Tan sencillo y tan claro. Sonaban con fuerza los rumores sobre un posible lío de corrales con los toros de Palha en Madrid y lo que parecía un simple ‘boca a boca’ se convirtió en un nuevo episodio del secretismo veterinario. ‘Dos toros rechazados al menos’, se decía. Pues al final todos de vuelta al campo con el correspondiente cabreo de la afición. Alrededor de veinticuatro horas antes del festejo se anunció oficialmente el cambio: Hoyo de la Gitana sustituía a Palha en el último desafío venteño. Santacoloma se hacía dueño de esta innovadora iniciativa, de lo que a priori denominaron como «variedad de encastes». Pallarés se llevó el duelo, en presentación y en juego. Eso sí, sin excesos, puesto que no se terminó de ver un toro «completo». Tampoco una faena de las que gustan en Madrid: rotundas. Todo se quedó en ganas.
 
Y si no que se lo digan a Sánchez Vara. A vida o muerte salió el torero, esa suspensión de San Isidro le «dolió» y tenía que aprovechar la ocasión. Se fue a porta gayola con el abre-plaza, también se decidió a poner él mismo los palos. La variedad que le permite su madurez, la de su toreo que no acabó de acoplarse al interesante primero de Pallarés. Una falta de ajuste que deslució la firmeza de su concepto, que impidió redondear una faena con matices y momentos destacables. De mucho gusto. Poca suerte tuvo con el cuarto del festejo, un astado deslucido e impresentable para una plaza como Madrid. 
 
Con un rodaje más que suficiente en este coso, Javier Cortés volvió a dejar destellos de calidad en sus formas. No le permitió lucirse «Guanero II» -de Hoyo de la Gitana- al matador debido a su escaso fondo y entrega. Todo lo contrario a lo que ofreció el quinto, un serio ejemplar de Pallarés -se arrancó tres veces al caballo, la tercera de ellas desde lejos con el regatón- con su punto de casta y complicaciones. Le hizo frente Cortés con valor y mucho «tragar» hasta que este le prendió a mitad de faena. Dolorido pero dispuesto volvió a la cara del toro, entre los pitones se colocó el espada que cerró su actuación con meritorios muletazos a pies juntos. La espada le privó de un premio mayor. 
 
Tras el anuncio de la retirada de Juan Bautista, Francia busca su «nuevo» torero. Thomas Dufau es uno de los asìrantes al trono galo. Ayer cortaba una oreja al primero de su lote, sin peso pero pedida por gran parte del respetable. La dramática cogida al entrar a matar fue determinante para la concesión del trofeo ya que hasta ese momento la faena había circulado entre la irregularidad y el concepto profundo de su toreo. El toro no lo puso fácil en el tramo final consecuencia de su corto recorrido por ambos pitones. Confianza le faltó para intentarlo -qué menos- con el apagado sexto, ni a la muleta llegó con «gas» el astado.
 
Plaza de Toros de Las Ventas (M). Más de un cuarto de entrada. Toros de Pallarés y Hoyo de la Gitana, de variada presentación y juego. Sánchez Vara: ovación con saludos y silencio. Javier Cortés: silencio y ovación con saludos. Thomas Dufau: oreja y silencio.
 
  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imágenes vía: @LasVentas

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