Última corrida de toros a pie en La Glorieta y un lleno hasta la bandera que recordaron a las mejores épocas en esta plaza de 125 años de historia. En el cartel anunciados dos toreros veteranos con muchos años de alternativa a sus espaldas: Enrique Ponce  y Julián López “El Juli”, cerrando papel hayamos al peruano Andrés Roca Rey. Y es que es eso, un rey, un rey de la tauromaquia, capaz de llenar una plaza que no veía una entrada así desde 2011. A muchos no termina de convencer su estilo ya sea por falta de estética, de elegancia, abuso del pase de espalda… Pero lo cierto es que el limeño se está comiendo con patatas a todos aquellos que se pensaban capaces de aborregar a las masas para que solo los aplaudiesen a ellos. Los tres lidian una corrida aparentemente fuerte de Garcigrande y algo sospechosa de pitones.

Abre plaza Enfurecido, un negro de acometidas fuertes y de buena presencia, pronto tras la suerte de varas comienza a aborregarse, llegando a colaborar en la organización de una capea en el tercio de rehiletes junto con la cuadrilla de Enrique Ponce. El valenciano enlaza diferentes muletazos, -dejando una vía del tren entre su cuerpo y el toro-, y arrancando las palmas y pitos entre sus partidarios y sus detractores. Estocada en el sitio y oreja. Tímidos pitos para el toro en el arrastre. En el cuarto Ponce inicia con un saludo capotero elegante con verónicas por banda ancha y un remate bonito. De nuevo su cuadrilla capea,-en lugar de bregar-, al toro en las banderillas. Brinda el de Chiva al respetable charro más bonito que nunca. Inicia con la muleta, una muleta que parece medir lo mismo que un edredón nórdico recubierto de telas, varios muletazos con adornos y poca clase, llegando incluso a realizar su particular poncina y que los tendidos se lo recriminasen. Tras cuatro pinchazos seguidos, consigue ensartar un bajonazo desprendido que provoca una división de opiniones entre palmas y pitos, -para mi vergonzosa la actuación del veterano torero valenciano-.

Julián López “El Juli” manda castigar a su primer toro en el caballo, -cosa que le recrimina el público-. Inicia con la muleta con pases lentos que evidencian la técnica depurada del Juli ante ese astado sin apenas casta, varios pases hasta agotar a espectadores y toro, culminados con una estocada trasera y caída, no válida, hasta el empleo del verduguillo en dos ocasiones. Ovación. Pitado el toro en el arrastre. Juli brinda al público el quinto de la tarde. Edulcora faena con muletazos terciados echados de lejos, pases de mucha técnica y oficio, pero ausentes de emoción y transmisión. Con la espada fue el culmen de la vergüenza, al tirarse a matar con su particular “julipie” y atravesar por completo el costado del astado cual novillero sin picadores se tratase. El madrileño saca la espada con el descabello y vuelve a entrar a matar, esta vez colocando una estocada certera, más o menos en el sitio. Pitos por carácter general, mezclado con algún tímido aplauso para el torero de la capital de España.

Capitán será el toro encargado de hacer tercero, un toro colorado, bocidorado y con ojo de perdíz  que empuja con ahínco en el caballo, despertando la curiosidad de los expectantes, Andrés Roca Rey ofrece un quite variado a su propio toro que calienta de manera palpante al público salmantino. Inicia de muleta Roca Rey en los medios con unos ayudados ajustaditos, continuando con la mano derecha la primera tanda y un extraordinario pase pecho para el remate, se calienta pegándole unas tandas más con ambas manos hasta encarar el final de faena que termina con algún iluminado pidiendo ya el indulto. Termina faena el peruano, suena el primer aviso, se tercia y consigue ensartar una buena estocada válida para que el toro caiga y el respetable pida las dos orejas rotundas al torero apoderado por José Antonio Campuzano. Dos orejas. El sexto de la tarde de nombre Señor es pitado en presentación y castigado en el caballo de picar. Tras la verbena que se arma en el tercio de banderillas, Andrés Roca Rey se dispone a brindar el toro a su amigo y anterior jefe de prensa, Toni Sánchez.  Comienza faena con su tradicional pase de espalda, entrando en comunión con el burel y ligando las diferentes tandas en las que se cuelan muletazos de una extraordinaria calidad, a pesar de la pobre apariencia en cuanto a estado físico que tenía el toro Roca Rey saca a fuerza de empeño y embestidas y hace una faena muy notable y aplaudida en los tendidos. Estocada y dos orejas algo generosas.

Plaza de Toros de La Glorieta. Salamanca. Lleno (menos de 30 localidades para el “No Hay Billetes”). Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, -bien presentados en hechuras, sospechosos de pitones y con exceso de nobleza- para los diestros: Enrique Ponce. oreja, y división de opiniones; Julián López “El Juli”: Ovación, y pitos con alguna timidilla palma; Andrés Roca Rey: Dos orejas, y dos orejas.

  • Primer y segundo toro pitados en el arrastre.
  • Crónica vía: JAIME GONZÁLEZ
  • Imagen vía: AL TORO POR LOS CUERNOS

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