Un sentido y emotivo homenaje a «Rayo» -herido por asta de toro el pasado martes- daba el pistoletazo de salida a la suelta de «Almonteño», un precioso astado de Toros de la Plata que recibió una unánime ovación a su salida del cajón en la Plaza de Toros de Yuncos.

Varias vueltas al ruedo completó el animal antes de dar el «arreón» final hacia las calles. Tanta velocidad y tan poca atención de otros que, tras avanzar escasos metros, el toro corneó a un señor de avanzada edad en el tramo próximo al vallado. Como un «rayo» apareció la ambulancia mientras «Almonteño» enfilaba la primera recta del recorrido. 

No había que ser «muy entendido» para darse cuenta de la condición del astado. Lo dejó entre-ver desde el principio y las previsiones no fallaron. Un toro con muchas teclas, manso y que ofreció complicaciones durante la carrera. Eso sí, regaló arrancadas de enorme trasmisión y exigencia, a punto estuvo de llevarse por delante a más de un corredor. El calor, su comportamiento y los parones que se vieron obligados a hacer alargaron la suelta en demasía. Faena de Puerta Grande la que cuajó el torero Cristian Escribano -destacar a su vez la colaboración de Sergio Pinel- ayudando con su capote a tirar del animal hacia adelante. La Tauromaquia, en todas sus facetas, unidas por el toro.

Poco a poco «Almonteño» fue acusando el cansancio y, tras más de dos horas de encierro, la Asociación del municipio toledano decidió volver a embarcarlo en el cajón ante la imposibilidad de que el toro llegará a la Plaza de vuelta. Acertada decisión que se tomó a beneficio de todas las partes implicadas. Hoy no fue, la próxima será. ¡Gracias Yuncos! 

  • Crónica e imágenes vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ

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