De nuevo la indultitis llega al coso que vio nacer a capea, que vio lancear a Robles, que vio matar al Viti, que vio escribir a Navalón… De nuevo la fiesta del cubata, del mamoneo, de los trajes elegantes, de las fantasmadas y del “baja tu a ver qué tal lo haces” han ganado al raciocinio que mueve a los cuatro aficionados que nos recorremos media Castilla y España viendo toros. ¿Dónde estarán aquellos tiempos en los que el indulto era algo exclusivo de lo que tendrías para hablar todo el año? Probablemente todos aquellos que enseguida pidieron el indulto no se acuerden ya de lo que le pasó a Barcelona poco después de un sí merecido indulto, como no se acordaran que hace dos años ya se indulto otro torazo y misteriosamente falleció en repentinos días. Siento un extremo dolor por ver así mi Salamanca, la tierra del toro dicen algunos… “La tierra batida” diría yo. Segunda de abono y primera corrida de toros, con un gran Ferrera, un desaparecido Castella y un apagado Ginés Marín, en cuanto al ganado, hay que felicitar por segundo año consecutivo al ganadero Juan Ignacio Pérez Tabernero por mantener, -por segundo año consecutivo-, ese respeto que deberían tener todos los ganaderos por la afición de Salamanca.

Abrió plaza Liricoso un toro precioso en cuanto a echuras y un comportamiento excelente, se le picó regulin y salió rebotado (motivo primero para el no indulto). En banderillas tuvo un comportamiento bravo y noble. Inicia Antonio Ferrera con la mano izquierda, tremenda la calidad del toro y el acople con el torero, la plaza puesta en pie para pedir más y más y más de esa clase, mezcla de pellizco y alboroto, una faena que nos puso en comunión a toda la plaza. Todo bien y todos felices hasta la hora de coger la espada, momento en el que unos iluminados tuvieron una visión y comenzaron a pitar porque Ferrera se disponía a matar, cosa que al ibicenco le vino de lujo, ya que era consciente de que podría dejarse escapar el rabo con un torazo de vuelta al ruedo (si me apuras de dos vueltas) y no quería eso lógicamente. Lo que llevó al enarbolado pueblo a venirse a arriba y a pedir el indulto, recriminado lógicamente por aquellos que seguían con los pies en la tierra. En fin… el público es soberano, pero ha de ser consciente (sino que se lo digan a Luís XVI) que los soberanos también pueden caer si pierden el sentido del conocimiento. Tras el tremendo algarabío Ferrera indulta a Liricoso y hace el paseíllo sin las dos orejas simbólicas presenciales. En el cuarto Ferrera estuvo con ganas de más tras ser reprendido por parte del público en el primer toro. Agarró fino el capote para colocar el toro al caballo con unas bonitas chicuelinas al paso rematado con una tremenda media belmontina. Con la muleta inicia en el tercio llegando a caerse y pegar dos naturales de rodillas por una zancadilla al paso del astado de Montalvo. El toro hace amagos de rajarse y comienza a escucharse en los tendidos: “Indulto, indulto” en tono satírico, Ferrera lo mete de nuevo en vereda y con unas trincherillas de gusto torero cierra una faena notable. Estocada caída con la suerte contraria. Oreja tras descabellar a la primera y escuchar un aviso.

Sebastián Castella recibe al segundo de la tarde de nombre Atractivo, aunque al francés no debió de parecerle así, puesto que aplaca un par de mantazos y listo “pa´l caballo”. Banderillas algo traseras de la cuadrilla del de Béziers. El toro carece de fuerza y tras la primera serie comienza a fatigarse  y a desligarse de las acometidas echando la cara arriba. Cuarto de estocada y ovación tras descabellar a la primera. El quinto, aplaudido como casi toda la corrida en presentación, Castella se dispone a torear a la verónica pero sin el debido ritmo y temple tan característico en otras etapas toreras del francés. El astado presenta sus cartas en banderillas y pone las cosas díficiles a la cuadrilla del galo. Con la muleta el francés intenta acoplarse con suavidad al astado, pero pasa por la muleta sin demasiadas cosas que destacar. Tres pinchazos y estocada media trasera. Timidos pitos tras descabellar varias veces.

Ginés Marín recibe a la verónica a su primer toro, templando por bajo las acometidas del burel.  Saca jugo Ginés por el pitón derecho sin terminar de convencer, finaliza la suerte muletera con unas ajustadas manoletinas. Tres pinchazos, estocada y silencio tras el empleo del  descabello y el sonido de un aviso. El sexto sale reservón de toriles y lo demuestra más tarde en los rehiletes. Tras una faena deslucida en los medios, Ginés pega una estocada  certera que se ve truncada por su tardanza para caer. Timidos pitos.

Plaza de Toros de La Glorieta. Salamanca. Toros de Montalvo. Bien presentados, indultado el primero.  Tres cuartos de entrada cortos. Antonio Ferrera: Indulto y oreja. Sebastián Castella: Ovación tras descabello y tímidos pitos. Ginés Marín: Silencio tras descabello y aviso, y tímidos pitos.

  • Crónica vía: JAIME GONZÁLEZ
  • Imagen vía: @CharoABCToros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!