Avanza septiembre y la gran cantidad de festejos en un amplio número de pueblos hace que la aglomeración de gente sea inferior. Los aficionados se reparten y los corredores, en ciertos pueblos, ‘gozan’ de mayores huecos. 

Camarma de Esteruelas fue uno de esos lugares en los que se pudo disfrutar, con mayor ‘tranquilidad’, de las sueltas por las calles. Dos toros, serios y ofensivos de cara, abrían la mañana en el municipio madrileño. Sin hermanarse con los bueyes llegaron al coso por detrás de ellos y a un ritmo muy templado. Un lujo para los pocos corredores que supieron aguantar y aprovechar esa templanza tan deseada. Pero todo, esa satisfacción, se acabaría pronto… El tercer toro lo deslució.

Era el turno de »Molécula», de Manuel Quintas, adquirido por la Asociación Taurina de Camarma para la jornada de hoy. Tampoco hizo caso a los cabestros a su salida del camión y, desde un primer momento, se quedó en el tramo inicial del encierro. Un manso reservón e incierto que no se entregó durante su lidia. El asfalto pasó factura y el genio del astado causó el pánico cuando este dañó parte del vallado. La falta de improvisación que allí había y el difícil comportamiento del toro desesperó a los aficionados allí presentes hasta que la organización decidió usar la maroma para devolverlo al camión. Una decisión acertada pero que se debió de tomar antes ya que el animal tan sólo se arrancaba hacia su querencia de salida. Solo faltaba que lloviera y así fue. Buen inicio pero mal final de festejo. 

  • Crónica e imágenes vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ

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