Ya es rutina venir a Colmenar del Arroyo y presenciar los peores encierros del año. Una organización dirigida a cumplir un mero trámite en el que se olvida favorecer al espectáculo en sí. A los corredores. En contra del fomento de la afición. Una vergüenza sin justificación. 

La función de los pastores, tan imprescindible en este tipo de sueltas, se vio dificultada por los propios bueyes. Segundo día consecutivo en el que, además de tener cuidado con los astados, hay que tener precaución con las malas intenciones de los mansos. Sin embargo, esto no lo es todo. Tampoco se espera a hermanar a los novillos con los cabestros y estos llegan al coso antes de tiempo. La consecuencia es clara: imposible correr agusto delante de un toro cuando tienes más animales en la puerta de la Plaza de Toros.

Por respeto a la integridad de la Fiesta y como denuncia a una organización ausente de seriedad y compromiso, animo a los vecinos de la localidad a que reflexionen sobre dicha situación. 

  • Crónica e imagen vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ

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