La feria taurina de Arganda del Rey está llegando a su fin, ayer se celebró la cuarta y penúltima novillada. En ella los acartelados fueron García Navarrete, Rafael González y Adrien Salenc, que se encargarían de estoquear a los de la ganadería de J. Antonio Ruiz “Espartaco”. Las reses fueron del montón, más o menos en la línea de lo que hemos estado viendo en las novilladas anteriores de la feria, sin mucho juego ni empeño en los engaños. Solo se salvó el tercer novillo, que estuvo en manos del francés Adrien Salenc, quien salió a hombros, pues supo aprovechar al que podemos considerar el mejor novillo de la feria. Navarrete dejó bonitos destellos con la muleta, realizando un toreo lento y cuidado, que de no haber fallado con la espada quizá hubiera tocado pelo. Por último, mencionar a Rafael González que no tuvo mucha suerte en su lote, a pesar de sus ganas y empeño por sacar algo bueno de este.

Al primero de la tarde le costó encelarse en el capote de García Navarrete, pero cundo lo hizo repetía con genio. Genuflexo le obligaba a volver creando una buena tanda de tanteo a pesar de su escasa fuerza y ligera cojera en la mano izquierda. Por el pitón derecho con buen toque y acercándole el engaño hasta tirar de él consiguió que este se fijara y continuara la franela alargando su recorrido hasta decir basta. Ya con la mano izquierda lo llevaba cosido, colocando la cara y humillando, por lo que acababa de llegar a los tendidos. Sin moverse de los medios lo mantuvo bajándole la mano y dándole hueco cuando este lo requería, evitando que se rajara, también fueron importantes los pasos, pues la distancia marcó el ritmo de la faena, compenetrándose ambos. Tanto se quiso pegar para darle continuidad que ya se empezaba a quedar corto, razón por la que antes de que desluciera lo colocó en suerte dejando una estocada baja que lo degollaría. El novillo que marcó el ecuador del festejo entraba con celo en el saludo capotero de Navarrete. En la muleta acudía al cite por abajo y con genio dejando por el derecho una embestida algo desigual, por lo que las primeras impresiones fueron que hacía falta someterle, pues su embestida todavía no estaba domeñada, motivo por el que se giraba rápido acortando su recorrido. Todo lo contrario sucedía por el pitón izquierdo donde mostraba mayor recorrido y amplitud con naturales que le daban salida, aunque si perdía de vista la muleta se desentendía cabeceando con alguna que otra arrancada. Fue un novillo exigente, debía estar siempre en el sitio recurriendo a la técnica, dado que su buen criterio de poco sirvió. Agotó el pitón izquierdo y ya en el derecho pretendía sacarle todo lo que tuviera, pero le costaba entrar, estaba inquieto y si paraba dejaba claro su desgaste. Alargó la faena, la cual fue conseguida y bien estructura, finalizó a pies juntos para que después en la suerte suprema dejara una espada tendida y trasera ligeramente contraria que le llevaría al descabello.

Al segundo de la tarde y primero del lote de Rafael González se le realizó un saludo capotero templado en el que humilló planeando en la tela. Al iniciar la faena de muleta genuflexo intentó bajarle la mano todo lo que pudo para no perder al novillo, después se decidió por emplear la mano derecha, donde metía bien el morrillo siendo pronto en el cite. Le costaba mantenerse quieto, razón por la que Rafael se alejaba evitando que le hiciera hilo y se hartara de muleta perdiendo la percepción de esta. Sin embargo, a pesar del temple y el desmayo con el que el joven le dejaba la franela no fue novillo agradecido y menos para una faena para el recuerdo, fue muy bueno y adornado cuando consiguió domeñarle, llevándole donde quería. Con manoletinas bajas se terminaba de ganar al público argandeño y en suerte contraria hundió el acero bajo y trasero que fue suficiente. El segundo de su lote pasaba como si tal cosa por los lances de recibo, cuando repetía lo hacía tocando la tela y soltando la cabeza. En los primeros compases de la muleta el novillo era rápido, entraba por abajo siguiendo el pico de la franela, pero salía por arriba dejando un derrote seco con el que parecía tener un látigo por cuello. El espada le exigió sometiéndole, le bajaba la mano tirando de él de delante hacia atrás creando ligazón y continuidad en las embestidas del astado, las cuales cada vez se mostraban más claras, planeando ante los vuelos. Era necesario guiarle, pues no era pronto y necesitaba de un toque fijador que le dejara la franela en el morrillo, según avanzaba la faena, el espada se iba quedando poco a poco sin embestidas, por lo que optó por aumentar los tiempos, conservando los naturales hasta el final. Siempre le llevó desde el sitio y se mantuvo para enlazar unas tandas con otras, pero se terminó rajando y ya solo le quedaba matarlo dejando una estocada bien hundida algo desviada que lo degollaría aguantando en tablas.

El tercero de la tarde parecía continuar algo suelto después del saludo capotero de Adrien Salenc. Al igual que sus compañeros de terna, inició la faena genuflexo, solo que este plantó la rodilla en el albero mientras le apretaba hacia los adentros, ya en los medios con la mano izquierda el diestro demostró destreza, valentía, temple y mucha transmisión, pues tuvo que cuajar una faena bajo una lluvia abundante que se extendió desde la salida de chiqueros hasta la suerte suprema. Estaba dispuesto a exprimir a un novillo que se lo quiso pasar muy cerca con tandas medidas y respetando los respiros del animal, ya que este volvía a por él para dejarlo encelado, mientras se cruzaba y le daba movimiento a su brazo para llevarlo por abajo planeando. Es cierto que algún que otro derrote soltaba al salir de la franela, llevando una embestida al menos clara por el derecho. Las ganas de demostrar su torería hicieron que a pesar de las adversidades climatológicas parte del público quedara entregado en su faena. En la suerte suprema pegó un estoconazo en todo lo alto que poco margen de error podría tener, pero le degolló. Salió el sexto y último novillo de la tarde, que decidió emplearse en los capotazos del francés. Por el pitón izquierdo se metía hacia dentro y por el derecho derrotaba, estas fueron las primeras percepciones en la muleta. No tenía una embestida del todo regular y a pesar de ello Salenc quería apostar por él, por ello más de una media arrancada causó algún que otro susto. Dadas las condiciones del astado, decidió dejarle respirar por el pitón derecho, esperando que así se terminara de centrar, pero el animal era complicado y se lo puso difícil al menor de la terna, cuya faena se limitó a lo que parecían muletazos de tanteo. Ante la imposibilidad de lucimiento acudió a por la espada para dejarla trasera y algo cruzada en todo lo alto, pero escasa pues acabaría con el descabello.

Plaza de toros de Arganda del Rey (M) con algo más de tres cuartos de entrada. Novillos de J. Antonio Ruiz Espartaco sin ganas de emplearse, a excepción del tercero que otorgó la Puerta Grande. García Navarrete: silencio y silencio tras aviso. Rafael González: petición de oreja y silencio. Adrien Salenc: dos orejas y silencio.

  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

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