Un encierro limpio y rápido protagonizaron los novillos de Dolores Rufino en Arganda del Rey. Una carrera con los seis astados por detrás de los mansos pero sin derrotar ni ofrecer complicaciones. Tan sólo en el tramo final -uno de los morlacos resbaló en los momentos previos a su llegada a la Plaza de Toros- se vieron algunas caídas sin importancia. 

Tras enchiquerar a la novillada se dio suelta a cuatro toros -reseñados para las capeas- que, a un ritmo notable, llegaron al coso hermanados y permitiendo buenas carreras hasta la Plaza.

Sin embargo, los dos animales que se lidiaron en la capea matinal resultaron deslucidos en líneas generales. El primero de ellos, con problemas de visión en un ojo, no pudo desarrollar su buen fondo debido a este defecto. A su vez, el segundo y último ejemplar, fue a menos y la falta de entrega impidió que aquello remontara. Tras un buen recibimiento -saliendo de toriles- de un joven con la chaqueta, había que cogerle en la distancia corta al astado para que rompiera. Pocos se atrevieron con él y los maletillas pusieron punto y final a su lidia con meritorios muletazos en los medios. Otro aire tenía en la muleta el toro. 

  • Crónica e imágenes vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ

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