De menos a más fue el encierro de los ya habituales novillos de El Estoque en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. Sin excesivos problemas llegaron a Postas donde la manada comenzó a partirse dividiendo al grupo en dos. Tres por delante y tres por detrás. Había huecos y algún valiente se atrevió a coger toro. No fueron carreras largas, ni con posibilidad para «gustarse» delante de los animales. Fue momento para los «expertos», para lucir la experiencia e inteligencia que les permite acoplarse a la situación.

La revolución llegó en la calle Real. Los tres morlacos que cerraban la manada comenzaron a «crecerse» en carrera y dos de ellos, de capa negra, se abrieron a ambos lados del terreno con derrotes y miradas más que amenazantes. Más nobleza derrocharon el resto de novillos que se vieron arropados por uno de los mansos en la delantera. 

Complicado se ponía el encierro con esos dos astados rezagados y, en el lado derecho de la calle, un joven que se disponía a salir a los medios del asfalto fue arrollado de manera muy fea por el de El Estoque. Mejores carreras que en días anteriores se vieron en la temida bajada de Estafeta con la manada estirada y sin sustos importantes a destacar. 

Pero el callejón volvió a ser el «infierno» final de la suelta con varias caídas en la entrada a la Plaza de Toros y el respeto fue absorbido por los nervios del momento. 02:07 marcaba el reloj cuando el último de los cabestros entraba por la puerta de chiqueros del coso. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: CANAL NORTE TV

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