Palos y más palos se llevó la ganadería de Torrestrella tras el buen encierro lidiado ayer en Bilbao. ¿El problema? Lo de siempre. No fue una corrida fácil, no fue una corrida para los toreros modernos. Se movió y tuvo su punto de casta, cierto es que faltó humillación pero, ¿no es verdad que ofrecieron opciones de triunfo? Todos tuvieron su interés y mientras, a cientos de kilómetros de Vistalegre, se indultaba un toro sin trasmisión y rajado… Eso sí es bueno, ¿no? Así está esto señores.

No cesaron los gestos de rabia por ese saludo de Don Álvaro Domecq al finalizar el festejo y, unas declaraciones de Álvaro Núñez de la Campa -ganadero de Núñez del Cuvillo- en el coloquio matinal del Club Cocherito ha vuelto a poner el ambiente patas arriba. «Esto es muy simple: la gente paga por ver un espectáculo y divertirse. La gente no va a ver un toro, van a ver toreros», afirmaba el ganadero. Duele oírlo y más duele pensar quien lo dice. Un criador de toros de lidia. Un personaje que debería defender ante todo que sin el toro, esto no sería nada. Que sin el toro, la Fiesta no tiene sentido. Y si no lo entiende así, mal rumbo lleva. Él y su ganadería.

Y que luego pidan respeto a la afición… Bendita afición que paga, traga y nunca abandona el barco. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Ese no es el camino.

  • Artículo vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @CHOPERATOROS

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