Se realizó en el centro de eventos Marruecos la corrida más importante del verano colombiano. La corrida de la Independencia. Una corrida concurso en la que participaron las ganaderías Mondoñedo, Guachicono y Achury Viejo. Toros parejamente hechos para una plaza de tercera categoría, como lo es la plaza ubicada en Puente Piedra, a 15 minutos de la capital colombiana. Bajo un calor sofocante empezaba a hervir la plaza mientras clarines, salió entonces Ramsés, Alberto Lámelas y el paisa Juan de Castilla.

De forma casi mecánica nubarrones taparon el cielo cundinamarquez cuando pisó el ruedo el primer toro de la tarde de Guachicono, un sardo de 455 kilos, pero parecía que la cara pesara los 45 faltantes para la media tonelada. Una dije. De comportamiento muy reservado y protestón. Fue dos veces al caballo, la segunda más alegre que la segunda. En la muleta le planteó Ramsés al toro una faena sin sabor, en la que se vio más trazos trompicados que buenos pases que finiquitó con una efectiva pero pulmonar estocada. Siguiendo con la mala suerte, en su segundo un feo toro de Achury le imposibilitó pegar una sola tanda, mientras el toro se turnaba doblar las manos y no acometer. Terminó su actuación con una estocada en el sitio por la que los tendidos le agradecieron con tímidas palmas.
Lámelas resaltó desde contraquerencia la seriedad con la que se enfrentaría al toro de Mondoñedo. Muñeco, de 476 kilos, número 350 de la legendaria ganadería en la que el mismo Muñeco atrofió una 4×4 demás antes de la corrida. 

El toro de castaña y tostada capa, de testuz fino muy en Contreras salió muy espigado parándose en todo el fin de la puerta de los sustos, lugar dónde fue ovacionado por su comportamiento retador y sus muy buenas hechuras. En la pica por desgracia le tocó ser medido por un picador que no merece ser nombrado en el presente texto siendo que infringió varias normas en su turno. A pesar de lo anterior el toro con alegría empujó en el caballo batiendo el rabo y los riñones en el aire, de colección la imagen. En la muleta sucedió algo muy curioso, en el momento que Alberto se disponía a lidiar al toro, éste huyó asustado a querencia, lugar del que el torero lo sacó por doblones a los mismos medios sorprendiendo a la afición. Fue entonces cuando empezó a lidia de buena manera al cornúpeta de Mondoñedo, el que pensaba dos y hasta tres veces cada embestida, lámelas le arrancó uno a uno de manera heroica los pases que aunque no fueron de calidad pero olían a valor y lidia. 

En su segundo le correspondió un toro azabache con un par de astifinos pitones que apuntaban con un garbo especial a los cielos. Alegre de salida, cumplió en el caballo y de ahí en adelante se vino abajo. Se rajó después de un par de tandas pegadas el jaenés quién se empeñó en tratar de ligar una tanda, mas no lo logró. Culminó la faena con un una buena estocada. Se le premió con una cariñosa oreja no especialmente por la faena de su segundo toro, sino por la entrega y por su actuación en conjunto.

Por último Juan de Castilla en su primer turno toreó al mejor toro de la tarde. Toro de nombre Panderero, número 355, de 455 kilos, de la ganadería Mondoñedo, playero, azabache. Al que Juan recibió con unas buenas verónicas rematando muy airosamente. A la pica fue dos veces, por infortunio le midió con la vara un subalterno a unos 50 centímetros del hoyo de las agujas. Sin embargo eso no fue impedimento para se viniera arriba, galopara, hiciera el avión y se encelara como ningún toro en la tarde. El torero brindó a José María Serna, emprendedor de la corrida conmemorativa, y a los demás ayudantes del empresario. Encelado en la muleta del colombiano embistió hasta el último instante. Juan pinchó 3 veces al bravo toro de Gonzalo Sanz de Santamaría, sonaron 2 avisos mientras el matador utilizaba el descabello para finalizar su actuación. Actuación que justamente los aficionados silenciaron. En su segundo toreó un toro sonso y sin fuerza de Achury Viejo, distraído, sin gracia y rajado fue el toro al que Juan de Castilla no respetó llamándole fuertemente con la punta metálica de su muleta, palmeando en el anca al astado. Pinchó tres veces, mas bastó con una tendida, caída y perpendicular espada para que el de Achury doblara. Terminando así la lidia ordinaria nos tendidos exclamaban por un séptimo toro, así que Juan de Castilla utilizó esa necesidad para tratar sacarse la espina de no triunfar por la espada y decidió regalarlo. De modo que salió en séptimo lugar salió un sobrero de Mondoñedo, un apretado y azabache toro, que en la pica tumbó al picador de forma revoltosa y encelado en el caballo casi hiere letalmente, cuando se fue a los medios dio una vuelta campana en los vuelos del capote de matador. Ambos acontecimientos al parecer ocasionaron que en el tercer tercio de la lidia el toro no embistiera con ímpetu alguno. La espada quedó tendida en los lomos del astado.

Corrida de la Independencia. Puente Piedra.
Corrida consurso. Toros de Mondoñedo, Guachicono y Achury Viejo, en el tipo de cada encaste. Ramsés: silencio; silencio. Alberto Lamelas: tímidas palmas; oreja. Juan de Castilla: silencio; silencio; silencio (toro de regalo).

  • Crónica vía: Juan José Monróy L.
  • Imagen vía: PUERTA GRANDE

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