Cuatro novillos fueron los protagonistas del primer festejo taurino en la localidad vallisoletana de Rueda (VA). Parecía que todo iba en la dirección correcta cuando salieron del camión los dos primeros astados de la noche. Serios, hondos. Rematados ambos y con trapío más que suficiente -ofensivos de cara pero ligeros de peso los otros morlacos- para el coso calero. Con rapidez llegaron a la larga calle de arena -previa a la Plaza de Toros- los animales que, además, ofrecieron espectáculo en ese último tramo.

Interesante fue el comportamiento del toro herrado con el número 33, nobleza derrocharon sus embestidas permitiendo ver algún corte en el albero de Rueda. Salía algo suelto como defecto pero la prontitud en sus arrancadas y el buen tranco que mantuvo durante su lidia ayudó a que no se perdiera el interés. Más discreto fue el juego del segundo y cuarto toro, este último tan sólo completó una veloz carrera acompañado por los mansos. Sin embargo, el otro animal se dañó una pata y el golpe con otro toro obligó a que las autoridades lo sacrificasen para evitar su sufrimiento.

  • Crónica e imagen vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ 

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