Un inesperado suceso en una vivienda situada en la calle del encierro obligó a retrasar al encierro hasta media hora. Apretaba el calor y los valientes aficionados que se atrevieron a hacer frente al bochorno esperaban con ansia el inicio del segundo festejo de las fiestas de Rueda (VA). Fondo y trasmisión tenía el primer novillo que se soltó desde el camión, no le sobraran las fuerzas al astado que se empleó en cada arrancada que regaló a los caleros. A más fue el interesante animal que perdió las manos en los primeros compases debido a los capotes que le echaron desde el vallado. Poco después llegaban a la curva hacia el coso los otros dos toros -de mayor presencia- que también tuvieron su chispa debido a la prontitud con la que acudieron a los cites de los mozos.

Una vez cerrada la puerta de la Plaza de Toros fue imposible sacar provecho de las reses -lo más destacable se vio con el primer novillo- debido a que la presencia de los tres astados en el albero hacía inviable ejecutar alguna suerte. Tras enchiquerar a los mismos se dio suelta a los bueyes para arropar al último toro de la mañana. Costó hermanarlo en la zona de la fuente y, una vez conseguido, enfilaron con una notable velocidad el camino hacia el coso. La ausencia de capea devolvió la tristeza a los allí presentes.

  • Crónica e imagen vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ

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