Con una rodilla en tierra y la otra acompañando la estética de su figura descorchaba su debut Cortés en el coso de Cuatro Caminos. Directo y con seriedad en su expresión quiso mostrar que lo desconocido puede ser igual de bueno que lo habitual. Toreó encajado el torero desde esa primera tanda con la diestra en la que se rompió en cuerpo y alma con el noble e interesante toro de La Quinta. De largo lo citó Cortés al natural en busca de la complicada profundidad que si le permitió la clase de «Velero». Mejor en los inicios que en los finales el astado que tendía a salir de las telas sin excesiva fijeza. Buenas manos las que se encontró en frente y acertada la actitud del matador intentando tapar esos defectos dejando varios cambios de mano con personalidad y gusto. También tomó cierta ventaja en algunos instantes de la faena para tratar de convertir la ligazón en una constante de su actuación. Entera y con facilidad le metió la mano el diestro para cortar una importante oreja de su oponente. Menos suerte corrió Fortes con el orientado segundo, más bueno parecía el primero tras ver el comportamiento y fondo de » Goloso». Hambre tenía de alcanzar el cuerpo de su matador y los continuos derrotes en la muleta fueron el reflejo de ello. No era toro de ligar, sí de lidiar. De poderlo a la antigua. Pero el peligro y las complicaciones que ofreció hicieron que Fortes decidiera abreviar con un trasteo sin mando. Con la boca cerrada entregó su vida el de La Quinta que fue arrastrado entre pitos tras un descabello milagroso de Fortes fuera del tiempo reglamentario.

Una fea voltereta tras clavar los pitones en el albero hizo que el cárdeno tercero acusará el fuerte golpe. Sacó fondo el Santa Coloma que no dejó de humillar ni en los capotes ni en la muleta de un desubicado aunque fresco Román. De más a menos la faena del valenciano que no entendió a su oponente en cuanto a las distancias que el animal requería. Menos trasmisión y lucimiento se apreció por el pitón izquierdo después de un planteamiento encimista entre la voluntad del espada. Hondo fue el pinchazo y sorpresa la que se llevó Román al ver la escasa conexión que hubo en los tendidos. La realidad tan sincera como dura en ocasiones. Con ganas de más nos dejó «Comerciante» después de una buena pelea en varas. Derribó al picador y Cortés no quiso darle un segundo -y necesario- puyazo. Decisiones que tomas y luego te arrepientes. Sorprendió el cárdeno en el inicio de faena con unas embestidas encastadas y con poder. Vio rápido el torero las opciones que este ofrecía por el pitón derecho y pronto conectó con los tendidos. Largo y apretándolo por abajo lo cuajó con la diestra, enrazado el de La Quinta al que le costó salirse de la muleta. Una tanda por el izquierdo fueron suficientes para ver que no era de similar condición. Para observar que debía poderle para dominar la situación. No lo hizo a pesar de la ligazón que logró a derechas en una faena con detalles pero sin rotundidad. Se vino abajo aquello y a más el toro. La espada robó el triunfo del matador y el Presidente el premio al toro. Ovación unánime con una leve petición de vuelta al ruedo para el importante animal -bravo y con trasmisión en sus embestidas- que se entregó desde el capote hasta su final. La bravura.

Guapo y de perfectas hechuras el que salió en quinto lugar. Una verdadera lámina. Empujó en varas el astado que, esta vez sí, permitió que Fortes se gustará capote en mano. Otro que se reivindicó con los trastos fue «Carretero», sabiduría absoluta de la lidia la que mostró el de plata. Elegancia y verticalidad en la faena del diestro que quiso torearlo tan despacio y limpio que olvidó la chispa de su faena. Al respetable. Noble resultó el de La Quinta que pecó de cierta sosería entre muletazos sin un objetivo marcado por parte del torero. La firme confirmación de que no había sido la tarde de Fortes fue el desacierto con los aceros, su expresión. Incierto de salida el cierra-plaza que se lanzó a los pechos del caballo en sus dos encuentros. De largo lo colocó Román en el segundo y con torería lo citó Iturralde. No acertó el varilarguero a pesar de la incomprensible ovación del público de Santander. Voluntad puso el joven torero que supo tocar las teclas del deslucido astado, se movió sin acabar de entregarse el animal. Buscando la ligazón más que la naturalidad toreó Román al último toro de una tarde interesante y completa de La Quinta. Al encuentro, sin dudas, lo «cazó» el torero pero la colocación contraria y perpendicular hizo que el Presidente negará la oreja. Una vuelta al ruedo completó Román entre el cariño de la afición.

Plaza de Toros de Santander. Tercera de la Feria de Santiago. Algo más de media entrada en los tendidos. Toros de La Quinta, nobles y con opciones en líneas generales. Javier Cortés: oreja y ovación con saludos. Fortes: silencio en ambos. Román: ovación con saludos y vuelta al ruedo tras petición. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: CARLOS MARTÍN SANTOYO

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