Cambiando de área geográfica en nuestras presentaciones, viajamos hasta Cuenca -aunque actualmente vive en Zaragoza- para hablar con Ainhoa Valladolid. Nació el 21 de Diciembre de 1990 y esta es su entrevista para el medio de comunicación «Arribes Taurinas»

  • ¿De donde viene tu afición a la fotografía taurina?

* En mi familia no había afición a la fotografía de ningún tipo, así que la verdad es que no sé de donde me viene. Empecé a moverme por los pueblos con una amiga que sí hacía fotografía y con el tiempo me animé yo también.

  • ¿Crees que la fotografía taurina está suficientemente valorada?

* No, para nada. Ni siquiera se respeta al autor entre los aficionados. Cada día aparecen fotos con las firmas cortadas, o quitadas de cualquier manera con programas de edición. Pasa lo mismo con las fotografías que cogen para hacer carteles sin nombrar los autores ni pedir autorización para su uso, cosa que me parece aún más grave puesto que tiene un fin lucrativo.

  • ¿Qué tratas de transmitir con tus imágenes?

* Sobre todo verdad. La que hay delante del toro.

  • ¿Cuál fue el evento al que más te gustó acudir? 

* Sin duda alguna el concurso de cortes por épocas que se celebró en La Flecha hace ya unos cuantos años. Sólo el nombre ya nos dejaba entrever que lo que íbamos a ver ahí es en cómo se ha ido transformando (y degenerando en mi opinión) esto de los concursos.

  • ¿Y del que saliste más disgustado? ¿Por qué?

Me preguntas por uno… (risas). Podría hacerte una lista, hace unos años que salgo indignada del 90% de los pocos ya concursos a los que voy. Desde un “jóvenes promesas” de Alcalá de Henares (entrecomillado porque había veteranos «veteranísimos»), un concurso de Fallas convertido en un circo (al cual llevo años sin ir por ese motivo), el no-concurso de la despedida de Carpio en Las Ventas… Hasta los últimos en Zaragoza y Castellón.

El “porque” siempre acaba recayendo en los mismos: la empresa, el afán de recaudación, la falta de profesionalidad por no poner jurados justos, por no invertir parte de ese dinero en ganado de calidad. En Castellón vivimos un espectáculo bochornoso, del que al final también los que se la jugaron delante de él tuvieron parte de culpa. Sin ánimo de que se malinterprete, deberían haberse negado a salir ante un toro que tenía nula visión en uno de los ojos con el consiguiente peligro que conlleva. Pero claro, ese tipo de decisiones podría conllevar otras consecuencias. El público abucheamos pidiendo un cambio de animal, pero la única respuesta que obtuvimos fue que tuviéramos respeto con los recortadores. ¡Respeto! ¡Nosotros! Aún me mosqueo cada vez que me acuerdo.
Y si quieren otro evento en el que salí muy mosqueada es en las calles, no voy a decir pueblo porque tendría que hacer otra lista. Hay que tener más respeto a ese animal que tanto nos gusta. Darle su sitio y cuidarlo pues sin él esto no tendría sentido.

  • Entrevista vía: @ArribesTaurinas

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