El Certamen La Ribera del Tajuña quedaba inaugurado en Valdelaguna a las 23:06 con el paseíllo, coincidiendo con las Fiestas de Ntra. Sra. Carmen. El cartel presentado inicialmente sufrió una ligera modificación, se conservaron los novilleros Álvaro Martín de la Escuela Taurina de Madrid José Cubero “Yiyo” y Jorge Molina de la Escuela Fundación El Juli, sin embargo, en lugar de David López vendría Isaac Fonseca de la Escuela de Colmenar Viejo. Los novillos lidiados a excepción de uno, el sobrero que salió en sexto lugar de Navalrosal, pertenecían a la ganadería de Flor de Jara de Colmenar Viejo, en su mayoría dieron juego por ambos pitones, eran bravos, permitían la ligazón, aunque algo exigentes.

El encargado de abrir la terna fue Álvaro Martín, con un novillo que derrochaba genio rematando en tablas, en el saludo capotero el astado humillaba y llevaba la cara baja siguiendo bien la tela, así lo guio hasta los medios, donde lo remató con una media. El novillero sin caballos brindó la muerte de su adversario, para que después lo probara por ambos pitones con unas tandas de tanteo que alejaban al animal de las tablas. Sin embargo, el animal parece que olvidó todo lo bueno que anteriormente hizo en el capote, por lo que Álvaro intentó guiar la embestida con los vuelos de la muleta llevándole por abajo. Por el pitón derecho se desarrollaría en su mayoría la faena, pues volvía rápido, propiciando la continuidad y ligazón de los naturales, le acabaría domeñando al dejarle la muleta en la cara. El novillero supo adaptarse a las exigencias de un novillo bravo e insaciable que mostraba fijeza y repetición. La estocada resultó algo caída y delantera, pero suficiente para que el astado doblara. Al segundo de su lote lo recibía con la rodilla flexionada sobre el albero, dejando algún que otro lance interesante, pero el novillo no colaboraba. Pegado en tablas decidió iniciar la faena, llevándolo genuflexo hasta los medios y alejarle de su querencia a tablas, para después continuar con naturales, pero el animal  continuaba suelto, desentendido de la franela, mostrándose ajeno al festejo. Álvaro se esforzó por mantener la muleta en el morrillo e intentar torearlo por ambos pitones, sin éxito pues el animal acabó llevándole a su terreno, las tablas y a pesar, de que se dejara domeñar cuando entraba en los muletazos con una embestida clara y estructurada, aunque sin humillar en exceso. Sin muchas opciones de lucimiento colocó al toro en suertes dejando un acero delantero y escaso que le obligó a recurrir al golpe de cruceta, acabando con él en el cuarto intento.

Jorge Molina sería el encargado de recibir en su capote al segundo de la noche, que al igual que el primero salía con mucho genio pero entrando bien por ambos pitones quedando encelado en la tela. Después de un airoso pero bien ejecutado tercio de banderillas que sirvió para templar la bravura del novillo, la faena la inició genuflexo hasta llevarle a los medios, una vez allí lo incitó a media distancia, aprovechando la inercia del astado para ejecutar las primeras series. Sin humillar y sin una embestida clara por el pitón derecho, Jorge decidió con buen criterio dejarle espacio y tiempo, fue así cómo estructuró los embestidas del astado hasta domeñarle y conseguir que planease en su muleta. Sin embargo, en ocasiones tendía a cruzarse, teniendo que rectificar los naturales en sucesivas ocasiones, pues el novillo media y sabía lo que dejaba atrás. Los muletazos quizá fueron más medidos y templados por el pitón izquierdo, evitando las medias arrancadas que más de un susto provocaron en la plaza. Antes de entrar a matar realizó alguna tanda desde los medios con mucha torería y desparpajo, para después dejar la espada cruzada, trasera y tendida, que le obligó a volver a posicionar al animal en suertes, para que en esta ocasión el acero quedara tendido, por lo que el novillo dobló tras ejecutar el golpe de verduguillo. Salía el quinto y Jorge le realizó un saludo capotero certero del que el animal parecía que quería más, humillaba y repetía en la tela. En los primeros compases de la faena el novillo seguía derrochando bravura en los muletazos ejecutados con la rodilla flexionada sobre la arena llevándole por abajo. En las tandas sucesivas Jorge continuó templando su embestida y con la mano a media altura el animal se dejaba llevar colocando bien la cara en la entrada y salida del muletazo. El astado respondía bien a la corta y media distancia, así como por ambos pitones; en la media distancia el novillero sin caballos supo aprovechar la inercia dejando la mano atrás y alargar los muletazos, ligando así los naturales. En las últimas series la embestida se descompuso, midiendo muy bien las distancias por el pitón derecho, a pesar de que concluyó con una tanda muy templada que caló en los tendidos. La espada le jugó una mala pasada, pues tras pinchar en hueso tres veces y pinchar hondo otras tres, lo consiguió en el sexto intento.

El menor de la terna era Isaac Fonseca, quien se encontró con un tercero que salió totalmente acalambrado y una embestida muy descoordinada, por lo que el presidente no dudó en sacar el pañuelo verde. Se corrió turno y salió el que iba  a ser el sexto, también de la ganadería Flor de Jara. Este repetía en el capote de Isaac, quien lo llevó con verónicas y rematándole con una media hasta los medios. Una vez comenzada la faena, el novillero decidió empezar genuflexo, para a continuación probarle por ambos pitones, este humillaba, colocaba bien la cara y tenía una embestida bastante estructurada. El joven le llevaba con los vuelos de la muleta, alargándole así los naturales y templándole, a la vez que terminaba de domeñar la embestida de este. Las buenas condiciones del astado y el acertado toreo de Isaac se coordinaron dando oportunidades de lucimiento y triunfo. En los últimos muletazos lo llevó muy despacio y con la mano a media altura, permitiéndose jugar con la inercia y embestida del novillo, para después concluir por manoletinas y dejar una estocada algo caída pero certera. Se cerraría el festejo con la salida de un sobrero perteneciente a la ganadería de Navalrosal. Isaac lo recibió en su capote con una larga cambiada de rodillas, para después rematarlo en los medios con una media. Antes de comenzar la faena decidió brindar la muerte del novillo, iba a por todas, quería triunfo y empezó arriesgando pasándose el astado muy ajustado por la espalda, para después continuar con naturales muy ceñidos dejándole la mano atrás y alargando su salida. El astado respondía al incite con tan solo un golpe fijador, además Isaac supo llevarle con la mano a media altura templando su embestida hasta domeñarla, algo que no le resultó muy difícil, pues el animal tenía fijeza, colocaba bien la cara y tenía una embestida clara. Con el avance de la faena el novillo empezaba a recortar su recorrido y como consecuencia puso en peligro al menor de la terna, aun así aguantó las embestidas de un animal ya desentendido de la pelea. A pesar de las pequeños matices que marcaron los compases finales, fraguó una faena muy interesante que concluyó con una estocada algo perpendicular suficiente para que el animal rodara.

Plaza de toros de Valdelaguna, 1º novillada sin caballos del Certamen La Ribera del Tajuña. Más de media entrada. Con cinco novillos de Flor de Jara y un sobrero de la ganadería de Navalrosal, astados de condiciones diversas y con buenos matices. Álvaro Martin: una oreja en su primero y silencio en el segundo. Jorge Molina: aviso en ambos novillos. Isaac Fonseca: dos orejas, una en cada astado.

  • Crónica e imagen vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

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