Envuelto en un pañuelo pirata, más pirata que nunca. Padilla volvía a su plaza tras el grave percance en Arévalo, esa que nunca le abandonó y le impulsó hacia lo más alto. «Illa, illa, illa, Padilla maravilla» resonaba en Pamplona. Entregada la afición, el sol y la sombra. Y emocionado el torero. Tres largas de rodillas y una media con verticalidad ejecutó para comenzar a encender aquello. No renunció a sus banderillas y hasta los adornos bocearon las peñas. Al suelo se fue también para iniciar la faena de muleta, tragó Padilla en esos primeros muletazos. Buenas embestidas parecía ofrecer el castaño de Jandilla que se arrancó con prontitud a los cites del espada. En su línea Padilla, predisposición no le faltó, tampoco sus tradicionales molinetes y recursos. Importante fue «Decano», el toro que devolvió la ilusión a los aficionados tras una feria escasa de casta. Por ambos pitones trasmitía, exigiendo el control de los toques y engaños al matador, le costó a Padilla acoplarse pero la Plaza estaba con él. De lleno. Gran toro y valor del torero que trenzó el paseíllo a pesar de todo lo vivido hace unos días. Rodillas en tierra volvió a cerrar con una tanda al completo de molinetes y una estocada con muerte y sin puntilla. Las dos orejas eran de esperar, Pamplona premió a lo grande a su héroe. Una vuelta al ruedo llena de emoción completó con la exposición de su mítica bandera pirata.

Con opciones también el segundo de la tarde, más descompuesto e irregular que el abre-plaza pero con movilidad y cierta noblezaCayetano -tras un soberbio par de Joselito Rus- desigual de Cayetano que no se confió ni apostó por su oponente en ningún momento. Más limpio y largo lo llevo con la mano izquierda, por ese pitón la calidad era mayor por parte del astado. Aquello no despegaba y hacía falta mayor rotundidad. No la alcanzó Cayetano que, aunque saludó en el tercio, falló con los aceros. Variado y con riesgo el quite en los medios de Roca Rey al primero de su lote. Venía con todo el torero que brindó a su compañero y rival Juan José Padilla e inició por estatuarios con tanta quietud que resultó prendido por el toro con brusquedad. Dolorido pero con la raza que le caracteriza prosiguió cambiándoselo por la espalda y ejecutando varios derechazos bajando la mano al de Jandilla. Respondía el toro que fue corrigiendo ese defecto durante el desarrollo de una faena templada y de toreo profundo. Enorme capacidad la del peruano Roca Rey que mandó y cuajó al encastado animal con lucidez. Firmeza que se reflejó en la gran labor del matador al natural -recorrido y clase del astado-, absoluto temple el impuso a sus muletazos. Más clásica y natural la faena que fue recompensada con una merecida oreja tras pinchar en el primer encuentro.

Aparecía la lluvia en Pamplona al mismo tiempo que Padilla decidía no banderillear a su último toro en la ciudad. De menos a más el de Jandilla, un astado que acabó dando muestras de «aburrimiento» tras una larga faena en la que «regaló» embestidas entregadas y de muchos quilates. Se olvidó por instantes de gustar al respetable y mejor se vio torear a Padilla. Al menos, más largo lo quiso llevar ligado a los vuelos de su muleta. Quizás no tuvo el ajuste que gusta al aficionado exigente pero tampoco es menos cierto que esta faena si ganó en largura. Para soñar el toreo fue el pitón izquierdo de «Jogoso», de lío gordo la corrida de Jandilla hasta el momento. Levemente desprendida cayó la estocada que sumó al palmarés de Padilla una nueva oreja. Unánime fue el grito de «Padilla quedate» que puso fin a su última actuación en el coso pamplonés. Expresión de evidente emoción en el rostro del torero que alzó el pañuelo de San Fermín como símbolo de agradecimiento, así como ese emotivo gesto cogiendo arena del albero. La grandeza del toreo. Otro brindis hubo en el quinto del festejo, de torero a torero, de Cayetano a Padilla. Una emoción sin final la del pirata en la tarde de su despedida. Noble aunque algo más deslucido resultó el toro que permitió encontrar su sitio a Cayetano. Más templado el torero que cuajó una faena variada con muletazos de buen trazo con la mano derecha. No fue tarea fácil conectar con los tendidos, sí lo hizo tras una estocada de cuestionable colocación pero efectiva en su efecto. Una oreja cortó Cayetano que le permitió remontar una tarde con escasa rotundidad.

Para enseñarlo a los jóvenes el gusto a la verónica de Roca Rey con «Infractor». Toreado lo llevó por gahoneras en el quite tras un tercio de varas inexistente. Apretaba el toro en banderillas que, sin embargo, permitió ceñirse sus embestidas al torero peruano en el comienzo de faena. Complejo fue el comportamiento del de Jandilla en esas primeras tandas por el derecho. Había que poderle para evitar que punteara y no fue tarea fácil. Mucha verdad hubo en la actitud de Roca Rey que selló varias tandas por derechazos ligadas y una al natural de excelente colocación. Absoluto fondo de figura del toreo que puso fin a otra importante tarde en Pamplona, cortando hasta tres orejas y seis en el conjunto de la feria. Para recordar la corrida de Jandilla, la artífice del triunfo cosechado en una tarde en la que ofrecieron opciones los seis toros que saltaron al albero pamplonés. El presente y el futuro. Juntos a hombros. Uno por delante y el otro gozando una ovación eterna y para el recuerdo. Pamplona y Padilla, una historia sin igual. 

Plaza de Toros de Pamplona. Noveno festejo de San Fermín. Lleno absoluto en los tendidos. Toros de Jandilla, encastados y con un gran comportamiento. Juan José Padilla: dos orejas y oreja. Cayetano: silencio y oreja. Roca Rey: oreja y dos orejas. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: 

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