La octava tarde de la Feria del Toro en Pamplona se completaba con un cartel de primera en la que los diestros Pepín Liria, Julián López “El Juli” y Ginés Marín se encargarían de lidiar la ganadería de Victoriano del Río y Toros de Cortés. Las reses mostraban una clara querencia a tablas, les costaba obedecer, humillar y a los que se les debía torear despacio y por abajo. La tarde estuvo marcada por la reaparición para conmemorar sus 25 años de alternativa y homenajear a Víctor Barrio e Iván Fandiño por parte  de Pepín Liria, quien en el segundo de su lote toreó con mucha verdad y mucho riesgo recibiendo una fea voltereta de la que se podía esperar lo peor. El Juli recurrió a su oficio y solo así fue capaz de recuperar un astado al que se le descompuso la embestida. Por último, Ginés Marín no tuvo mucha suerte con su lote, lo que una tarde más le deja sin triunfo.

Se abría el festejo con Pepín Liria, quien hoy reaparecía para celebrar sus 25 años de alternativa y significar a Víctor Barrio y a Iván Fandiño. Sin mayor detenimiento por parte del público en su reaparición, aparecía “Jabaleño”, al que Pepín recibía de rodillas con una larga cambiada, para después llevarlo hasta los medios y rematar por medias verónicas. No sería hasta el brindis cuando el público reaccionara con Pepín, la faena la empezaría de la misma forma que con el capote, de rodillas, pero el toro no era fácil y su corto recorrido, así como la violencia para soltar la cara puso en peligro al torero al que casi prende. El oficio primó por delante de la plástica y ya en los medios templó la embestida del astado, dándole más espacio y tiempo para respirar. Por el pitón izquierdo se dejaba guiar con los vuelos del engaño ligando los muletazos, todo ello gracias al empeño del diestro, pues en un principio era el pitón derecho el que reunía mejores condiciones para la faena. En la suerte natural Pepín se tiró sobre “Jabaleño” enhebrándolo, obligándole a ejecutar un único golpe de verduguillo certero. El segundo de su lote fue “Ruiseñor”, que salió suelto, por lo que le costó fijarse en el capote de Pepín, quien consiguió realizar un saludo capotero por verónicas. El último tercio decidió iniciarlo atalonado en la arena desde los medios, con desplantes y muy torero lo probó por ambos pitones, el comportamiento de “Ruiseñor” le daba a Pepín oportunidad de lucimiento. Este tenía mayor recorrido, humillaba, pero según avanzaba la faena el toro mostraba su querencia a tablas y el director de lidia le tuvo que torear en las mismas y una de las medias arrancadas del animal le propinó una fea voltereta. Esto le llevó a la vergüenza torera y terminar con desplantes de rodillas y entrando a matar con una efectiva estocada ejecutada con el alma.

El segundo de la tarde era “Ebanista” y al contrario que los demás pertenecía a la ganadería de Toros de Cortés. Este le correspondía a El Juli y le realizó un saludo capotero iniciado por verónicas desmayadas y concluido con una destacable media. Empezaba el último tercio y “Ebanista” tenía genio en sus embestidas, así que el madrileño decidió empezar suavemente por abajo intentando recuperar la calidad demostrada en el capote. Gracias a este inicio recuperó a un toro que tras los quites no daba ninguna opción de triunfo pues Ginés Marín descompuso su embestida, consiguió alargar su recorrido, llevarle por abajo, abrirle y reducirle sus derrotes secos, dejando buenas tandas por el pitón izquierdo. A continuación probaría el derecho, pitón por el que tenía falta de fijeza, pero mayor recorrido, por lo que recurrió al toque fijador y marcarle los tiempos intentando tapar todos los defectos del animal. Tras cambiar los trastos pidió que la música cesara, colocó al toro en suertes pero pinchó en su primer intento y dejando en el segundo un pinchazo hondo tendido y trasero, lo que le llevó hasta el segundo descabello. Después de la adrenalina de Pepín Liria llegaba el turno de El Juli, quien recibía al quinto de la tarde, “Emplumado” apaciguando sus irregulares embestidas. Inicio con la muleta genuflexo y alguna tanda de tanteo, en las que pudimos ver los derrotes secos del animal, por lo que el maestro se vio obligado a jugar con las alturas, para que de este modo este pudiera orientar su embestida y se dejara guiar por los vuelos del engaño. Fue por el pitón izquierdo donde el toro demostró mayor calidad, aun así la El Juli no desistió y lo probó también por el derecho consiguiendo domeñar muy despacio y con mucho cuidado la embestida del animal, estructurándola. Las últimas tandas le costaban cada vez más a “Emplumado” quedándose corto y sin opciones de realizarle más series el madrileño acudió a por la espada y tirándose al volapié la dejó trasera, lo que le obligó a realizar un único golpe de cruceta.

Llegaba el turno del más joven de la terna, Ginés Marín, quien buscaba en “Soleares” los triunfos que ayer echó en falta. Recibió a un toro con amagos de querer descolgar e intentando humillar en cada lance capotero. Empezó la faena alternando compases genuflexo y de rodilla en el albero probando al toro por ambos pitones. A pesar de su falta de fuerza el animal buscaba seguir la muleta, permitiendo la continuidad de la faena, lo que le obligaba el doble de esfuerzo al menor de alternativa pues el animal estaba totalmente encelado en el engaño. A continuación, probaría el pitón izquierdo con mucha suavidad, dejándole la muleta a media altura en busca de la humillación, pero la rapidez del toro para volverse le daba poco margen de tiempo al diestro para volver a recomponer la faena. Más allá de las dificultades de “Soleares” fue capaz de sacarle provecho por ambos pitones e incluso pudo adornarse realizando unos interesantes cambios de mano. Concluyó en los medios por manoletinas y tres intentos encontrando en los dos primeros hueso y en el último dejando un acero bajo pero efectivo. El último de la tarde era “Beato”, un toro bien rematado que salía del capote de Ginés Marín con la cara alta y las manos por delante, pero que al llegar al tercio de varas el presidente decidió sacar el pañuelo verde. En su lugar saldría “Diamante” de Toros de Cortés, el cual apretaba hacia dentro en el saludo capotero de Ginés Marín, por lo que este le sacó a los medios. En la faena el animal seguía con su querencia a tablas, así que Ginés hizo lo mismo que ya hizo antes con el capote, ya en los medios le intentó torear pero iba suelto, no humillaba, soltaba la cara alta derrotando desentendiéndose de la muleta teniendo siempre muy claro dónde estaba el torero. En pocas tandas “Diamante” se rajó, llevando a su terreno al de Jerez de la Frontera. Sin opciones de triunfo optó por darle la suerte suprema dejando una espada algo tendida y efectiva, pero el astado se resistía a dejarse caer sobre el albero.

Plaza de Toros de Pamplona (N). 8ª de la Feria del Toro, San Fermín 2018. Plaza totalmente llena. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (2º y 6º), al que les costaba mantener una embestida estructurada. Pepín Liria: silencio tras aviso en su primero y oreja con petición de la segunda en su segundo. Julián López “El Juli”: aplausos en el segundo y aviso y ovación en el quinto. Ginés Marín: silencio tras aviso y silencio. 

  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ
  • Imagen vía: EFE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!