El Toro de Pamplona volvió a aparecer con toda la integridad y seriedad que en esta peculiar coso se exige. Fuente Ymbro y Gallardo fueron los «culpables». Variada de sementales venía la corrida que arrancó con un serio y rematado ejemplar de una de las reatas más importantes dentro de la ganadería: la de los «Hechizos».

Deslucido de salida el abre-plaza -suelto- que siguió con buen aire los vuelos del capote. Consciente de la falta de fuerzas del animal, no brindó su muerte al público Castella. Monótono y encimista en el tramo final el francés que sí trató de corregir las caídas del astado. No le sobró empuje al de Fuente Ymbro, tampoco trasmisión y eso pesó en la faena. La nobleza de uno y la disposición -sin ajuste- del otro no fueron suficientes para que aquello remontara. Pitos se despertaron tras el pinchazo y una visible estocada trasera. Sin suerte el primer capítulo de la tarde que prosiguió con la mansedumbre del que hizo de segundo. En la querencia se picó al astado que perdió las manos en repetidas ocasiones. Faena larga y sin argumentos -reservón y sin fuerza el toro- la de Perera que regresaba a Pamplona tras ese cuestionado indulto en Algeciras con José Tomás. Falló el maíz de Gallardo y la falta casta fue el principal inconveniente de la fría labor del diestro. Pases, pases y más pases adormecían al respetable. Tan frecuente en la actualidad como perjudicial para el lucimiento del espectáculo. Eso mismo hizo el palco presidencial manteniendo al inválido tercero en el albero pamplonés. No veía bien el toro y varias veces lo recriminó el matador López Simón. Sin opción el de Barajas que se encontró con un animal sin fuerza ni condiciones para la lidia. Inconcebible ese brindis al público. Distinto aunque unánime fue el resultado tras el arrastre del animal. Pitos, bronca y un monumental cabreo del torero. Imposible torear con tan poco.

Análisis -trámite- el que vimos en varas con «Libertador», un precioso toro melocotón al que tampoco le sobraba la fuerza. Con torería el inicio de faena de Castella, una mano sobre las tablas y un trato suave al de Gallardo. Por encima de él estuvo en todo momento el torero francés, templado y «comiendo» el terreno al noble pero desfondado astado. No era un toro de lío aunque algunos lo vieran con buenos ojos. Demasiado buenos. Larga y correcta labor de Castella que selló una buena estocada para poner fin a una «pesada» faena. Pero la merienda es lo que tiene en Pamplona. Alegría, fiesta. Orejas. Una cortó el diestro. Con teclas en la muleta «Pasajero», un incierto y cambiante quinto que humilló y tuvo cierta calidad en el último tercio. Favorecido siempre por la capacidad e inteligencia de Perera la faena fue a más, dejando pasajes con profundidad -destacando la labor por el derecho- y conexión con los tendidos. Ya había dejado lances de buen gusto con el capote Perera que, dentro de su concepto -más ventajista-, entendió y cuajó al interesante animal. El mejor de la corrida hasta el momento. La espada se llevó un posible trofeo tras plantear un final de recursos y cercanías que dejaba entre-ver las ganas del matador por cortar esa importante oreja. La que todos ansían. Acompañadas por los gritos del sol se escuchaban palmas en Pamplona que obligaban a saludar en el tercio a Perera.

Con los pies clavados en el albero cerró la última actuación de la tarde López Simón. Tras una buena tanda «a derechas» con firmeza y humillación -a pesar de dolerse de una pezuña- por parte del toro, el de Fuente Ymbro se lanzó directo hacia él. Mermado el matador decidió continuar y la afición ovacionó el gesto. A menos el astado que acabó rajado en tablas con el torero firmando uno de sus tradicionales «arrimones». La Plaza estaba con él y la efectiva estocada hizo que se despertara una petición mayoritaria que incluso llegó a solicitar la segunda oreja. Confusión hubo en el palco con los trofeos, uno fue el resultado final y sonora la bronca a la Presidenta que rápido se marchó de su asiento. Las peñas inundaban el ruedo y la decepción por la corrida era una realidad.

Plaza de Toros de Pamplona. Sexto festejo de San Fermín 2018. Lleno absoluto en los tendidos. Toros de Fuente Ymbro, descastados y sin fondo en el último tercio. Sebastian Castella: silencio y oreja. Miguel Ángel Perera: silencio y ovación con saludos. López Simón: silencio y oreja con petición de la segunda. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: PRENSA PERERA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!