«Divertido» abría una esperanzadora tarde de toros en Pamplona. Variada y con interés la terna que llenó el coso pamplonés hasta la bandera. Si «cayó» Madrid, ¿por qué no San Fermín? debía pensar Chacón tras su importante paso por la capital. En busca de una nueva conquista recibió al de Cebada Gago con una larga cambiada en el tercio. Suelto salía el castaño que parecía acusar la querencia del encierro durante su lidia. De rodillas se fue el torero y meritorios fueron los muletazos coreados hasta por los festivos aficionados del sol. No lucía casta el abre-plaza y la emoción brilló por su ausencia en una faena de colocación y esfuerzo frente al escaso recorrido del animal. No alargó en demasía Chacón que, de manera inteligente, trató de conectar con el respetable buscando las cercanías en los desplantes y engaños. Tanta entrega que el toro no perdonó la «vulgaridad» del espada en uno de ellos y sobre uno de los pitones quedó colgado Octavio. Cortos pero dramáticos segundos que silenciaron por momentos el coso de Pamplona. Un verdadero milagro que ese derrote no alcanzará el cuerpo del mismo. Volvió a la cara del toro Chacón para seguir demostrando que si no le embisten los toros, embiste él. Por derecho se tiró a matar y efectiva resultó la estocada. La primera oreja de la tarde era suya. No quería quedarse atrás Bolívar que entendió la condición del flojo segundo y a media altura lo toreó. Templado y aprovechando la nobleza -sin entrega- del deslucido astado, cuajó muletazos limpios y con cierto gusto por el pitón derecho. A menos fue la faena que tampoco cogió vuelo al natural. Sin excesiva suerte, el colombiano se tiró a matarlo -sin éxito- entre los pitones. Misma intención que en Madrid aunque sin la efectividad necesaria para el triunfo. Se lamentaba el matador.

Otro aire tenía «Delantero» que permitió mayor lucimiento con el capote y empujó con los riñones en ambos encuentros. Entre el sol y la sombra comenzó su faena Del Álamo. De rodillas claro. Correcto se mostró el salmantino que probó al toro por ambos pitones más atento del respetable que de ajustarse las embestidas. Nobleza la del toro de Cebada Gago al que le faltó mayor trasmisión en el último tercio. Voluntarioso el torero consiguió poder al animal y cerrar de nuevo con una firme tanda de rodillas. «Estocadón» el que ejecutó Del Álamo haciendo que el toro cayera sin el uso de la puntilla. Como gusta en Pamplona. La estocada arrancó la oreja por sí misma. No hizo las cosas mal el cárdeno que hizo de cuarto pero la lesión en banderillas hacía presagiar las nulas opciones que este ofrecería en la muleta de Chacón. Nadie pidió su devolución y para adelante fue la medida faena. Era imposible exigirle a pesar del buen fondo del astado. Alargó sin conocimiento el matador que tiró de egoísmo más que de comprensión. Circulares, manoletinas y una labor basada en la mano derecha buscaba -de cualquier manera- lograr esa ansiada Puerta Grande. Hasta el fondo entró la espada y rodado cayó el noble pero inválido animal. Otra oreja le concedió la Presidenta y ahí estaba el primer gran triunfador de la Feria del Toro.

Buen tranco tuvo de salida el serio quinto. Cumplió en varas y se movió con cierta chispa en banderillas el de Cebada Gago. Volvió a aparecer la mejor versión de Fernando Sánchez con los palos que hizo que el público se metiera de lleno en la faena de Bolívar. Rodillas en tierra lo esperó y ¡como metía la cara el toro! Lo templó desde el inicio por el lado derecho, clase tenía a pesar de los punteos en el final del muletazo. Faena de voluntad del diestro que no logró alcanzar esa rotundidad que le permitiera aprovechar al máximo el variado comportamiento de su oponente. Más soso embistió por el pitón izquierdo que dificultó el lucimiento de Bolívar. Sin ajuste el torero vio como el toro fue a menos y su labor bajaba de intensidad. De vacío se fue el colombiano que, aunque lo intentó, no acabó de acoplarse al segundo toro de su lote. Dos agujas tenía el sexto y último del festejo. Sin sentido ese inicio de faena de Del Álamo tirando de recursos sin ni siquiera ejecutar un muletazo «por derecho». Se movió el de Cebada que no acabó de definirse ni embestir con regularidad. Tampoco encontró el sitio Del Álamo que de nuevo se centró más en la forma que en el contenido de una faena sin claridad. Pitos escuchó mientras se resistía a usar el descabello por el miedo de perder un posible trofeo, las ansias hicieron que al final así fuera. Pero Pamplona ya tenía a su nuevo conquistador, un debutante con raza de torero y fondo de casta. Casta que le faltó a una noble pero sosa corrida de Cebada Gago.

Plaza de Toros de Pamplona. Quinto festejo de San Fermín 2018. Lleno absoluto en los tendidos. Toros de Cebada Gago, nobles pero sosos y justos de raza. Octavio Chacón: oreja y oreja. Luis Bolívar: silencio en ambos. Juan del Álamo: oreja y silencio. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @javitaurino 

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