El riesgo y la emoción del toro volvía a las calles de Pamplona en el día del patrón. El último escalón de la cuenta atrás. El esperado 7 de julio. Una lluvia previa al encierro ponía el piso peligroso para los miles de corredores que cada año se dan cita en esta bella ciudad. Salmantinos eran los protagonistas de hoy que ofrecieron numerosos matices durante su suelta. Nobleza derrocharon en su conjunto aunque con cierto peligro y dejando al menos un herido por asta de toro y varios contusionados a su paso.

Tal y como sucedía en el encierrillo nocturno, los bueyes encabezaban la manada desde su salida del corral de Santo Domingo. Escasos metros después, dos astados resbalaban junto a varios mozos y quedaban rezagados del resto, que enfilaba con rapidez y sin excesivos huecos -arropados por los mansos- los primeros metros del recorrido. Pocos fueron los valientes que se atrevieron a coger la cara de los dos toros sueltos, mejores carreras se vieron ya en el tramo próximo al Ayuntamiento donde algún corredor resultó prendido por los mismos. Fea fue la cogida a un despistado joven. Ni lo vio venir. 

Una vez completado el tramo de Mercaderes y tras chocar la manada contra el vallado de la mítica curva de Estafeta -pequeño montón en el lado derecho al igual que sucedería en la entrada al callejón-, volvían a caer otros dos toros generando momentos de tensión con alguna mirada a los corredores. Así pues, de nuevo se rompía el encierro abriéndose más huecos para los corredores desde la mitad de la larga calle de Estafeta hasta la llegada al coso pamplonés. Duración, constancia y limpieza en la carrera del conocido corredor Sergio Colás que alcanzó el albero por delante del primer astado. Opciones de lucimiento permitió también «Buscapán», el burraco del Puerto de San Lorenzo. Y así fue, así lo aprovechó el corredor madrileño David Rodríguez -larga carrera llegando también hasta la Plaza- con su ya tradicional camiseta verde y blanca. Ya en el callejón se intensificaba el peligro y riesgo de cornadas con varias caídas en la cara del toro que fueron, afortunadamente, susto sin consecuencias mayores. San Fermín y su capotillo.

Uno a uno fueron llegando a la Plaza de Toros los seis toros del Puerto de San Lorenzo que completaron el encierro en un tiempo de dos minutos y 37 segundos.

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imágenes vía: IÑIGO ALZUCARAY (Diario de Navarra)

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