365 días tiene cada año y una semana la que convierte a la ciudad de Pamplona en el epicentro de la Tauromaquia mundial. La Feria del Toro de San Fermín es un atractivo indiscutible para el circuito taurino y, hoy, daba comienzo con una novillada de la tierra previa al tradicional txupinazo.

Con ilusión y esperanzas arrancaba la tarde, buen ambiente en los tendidos e interesante el novillo de la ganadería de Pincha que hizo de primero. Algo incierto en los primeros tercios terminó entregado y con fijeza en la muleta de un Cadaval que ya tiene la mirada puesta en su alternativa sevillana de septiembre. Y se notó, porque se le fue con las orejas puestas un buen animal. Mejor el astado -nobleza y calidad por ambos pitones- que el novillero, despegado y sin acoplarse al mismo. No se confió y planteó una faena correcta -basada en la mano izquierda- sin llegar a conectar con los tendidos que sí pidieron una cuestionable oreja tras una estocada efectiva. Una vuelta al ruedo, por su cuenta, completó Cadaval tras la fuerte ovación en el arrastre al novillo. Se gustó Toñete por chicuelinas y templada fue la media de remate de Francisco de Manuel. Suelto salía de algunos muletazos el segundo astado que se encontró con un Toñete más entregado de lo habitual. Lo entendió con rapidez el de luces que no le quitó la muleta de la cara logrando por el pitón derecho los mejores instantes de la faena. Menos ajuste hubo al natural donde el buen y encastado fondo del animal le dificultó el temple. Ese que brilló por su ausencia y que, sin duda, deslució la labor del novillero en su conjunto. Faltó mando a Toñete que se aceleró y dejó una buena estocada al segundo intento. Oreja generosa la que le concedió el coso pamplonés.

Con cierta mansedumbre -justa presencia- se comportó en banderillas el tercer novillo y voluntarioso con los palos estuvo de Manuel. De rodillas en los medios quiso comenzar su faena pero la condición del deslucido astado le obligó a cambiar su planteamiento e intentar «tapar» el defecto del mismo. Buscaba la salida en todo momento el de De Pincha que no permitió el lucimiento del espada. Incansable esfuerzo del joven que selló una estocada casi entera tras el pinchazo inicial. El Presidente no atendió una minoritaria petición y de Manuel saludó en el tercio una sentida ovación. Decidido y arrebatado se fue a los medios Cadaval que a punto estuvo de resultar cogido por el brusco derrote del animal. Rodillas en tierra quiso aguantarlo para posteriormente darle distancia en las siguientes tandas. Con el empuje y recorrido justo, Cadaval buscó la profundidad -sin terminar de ajustarse- en los muletazos, eso sí, sin aportar emoción a su faena. Muletazos puntuales de buen trazo dejó el novillero que le faltó poner más chispa a su concepto. Ni el novillo ni el novillero trasmitieron a un público de pañuelo fácil. Premio obtuvo Cadaval tras una estocada tendida y una faena mediocre.

Desorden y ausencia de ideas claras hubo en la labor de Toñete frente al complicado quinto de De Pincha. Con brusquedad embistió por ambos pitones y limpieza faltó en la faena del joven novillero. Alargó en busca de esa oreja que le permitiera salir a hombros pero no consiguió poder al astado. Tardo en caer y el uso del descabello le privó de un posible trofeo.

Meritoria fue la labor de Francisco de Manuel en banderillas con el cierra-plaza. Tres pares en la cara del reservón animal ejecutó el novillero, acompañado de una gran lidia con la brega de Sergio Aguilar. Firme se mostró el novillero que se mostró por encima -más despegado que de costumbre- del deslucido y soso astado, salía desentendido el de De Pincha. Parecía que no terminaba de coger vuelo la faena y buscó las cercanías De Manuel. Con el novillo ya venido a menos cerró con un arrimón sinónimo de su entrega y voluntad. Buenas sensaciones había dejado el espada que, además, dejó la espada en lo alto. Rodado cayó el toro y dos orejas concedió el Presidente. Fácil y sin la exigencia que merece Pamplona el palco en el inicio de la Feria del Toro 2018.

Plaza de Toros de Pamplona. Primer festejo del ciclo ferial de San Fermín. Más de media entrada. Novillos de la ganadería de Pincha, desiguales en presencia y variado juego. Alfonso Cadaval: vuelta al ruedo y oreja. Toñete: oreja y silencio. Francisco de Manuel: ovación con saludos y dos orejas.

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @javitaurino 

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