En la penúltima de la Feria de San Pedro se celebraría además de la correspondiente tarde de toros, el 25 aniversario de la alternativa del maestro José Ignacio Ramos. La ganadería de Victorino Martín completaba el cartel acompañando a los diestros José I. R., Paco Ureña y Emilio de Justo. Los ejemplares de Victorino, fueron complicados y de escaso recorrido, aunque con la calidad correspondiente a su hierro. Sin embargo, a pesar de las dificultades, los toreros supieron sobreponerse a las condiciones de su adversario, por lo que todos, menos Ureña vieron recompensados su esfuerzo y torería.

Antes de dar comienzo el festejo José Ignacio Ramos recibió el reconocimiento de la plaza de Burgos conmemorando sus 25 años de alternativa en la Feria de San Pedro con los de Victorino. “Hechizo”, el primero de la tarde, salió apretando en tablas y repitiendo por ambos pitones en el capote. Genuflexo desarrolló los primeros vuelos con la muleta, con los que intentaba estructurar la embestida del astado, que era rápido, de corto recorrido y recortando las distancias a su adversario. Era un toro que humillaba y que colocaba bien la cara, pero muy complicado, ya que exigía del toque fijador para que entrara en el engaño. Una vez que entraba en la muleta mostraba una gran fijeza, el problema llegaba en el remate con el pase de pecho que salía con la cara alta. Concluyó primero enhebrando al toro por el costado derecho, para después dejar una estocada caída algo más propio de sus años de alternativa que le obligaría a descabellar hasta en dos ocasiones. “Estudioso” marcaba el ecuador del festejo, de nuevo llegaba el turno de José Ignacio Ramos, quien lo esperó con el capote aguantando las embestidas de un toro que repetía dejando buenas sensaciones. Empezó la faena, de nuevo, genuflexo y sacándolo a los medios evitando su querencia a las tablas. Lo llevó con la mano baja y alargando los naturales para dar salida al animal que era rápido permitiendo la continuidad en los muletazos. Cambió el pitón y lo intentó por el izquierdo donde parecía que humillaba, pero sin conseguir que este planeara en los vuelos de la tela. Con las sucesivas series el recorrido cada vez era menor, así que el diestro optó por darle tiempo y dosificarle, intentando sacar provecho, pero el toro media obligándole a corregir su posición continuamente. Después de un pinchazo, logró hundir una espada caída y tendida con la que toro se dejó caer sobre el albero.

“Dirigido” fue el primero del lote de Paco Ureña, que rápidamente entró en el saludo capotero, para después ganarle la batalla por verónicas hasta sacarle a los medios, el toro empezaba a emplearse, repitiendo y colocando la cara aunque de escaso recorrido. Empezó la faena buscando alargar las embestidas del animal, para después llevarle a los medios y torearle a media  altura, intentado corregir la salida de la tela por arriba. La ligazón de los pases era deslucida por el pitón izquierdo, pues se quedaba corto creando numerosas situaciones de peligro para Ureña, sin embargo, por el pitón derecho resultaba algo más fácil domeñar al astado. Sin nada más que añadir, Ureña decidió darle la suerte suprema, pero tras tres pinchazos en el cuarto intento dejo una estocada que degollaría a “Dirigido”. Paco Ureña recibía a “Veneno”, el cual no mostraba mucho interés en el capote. El torero no esperó para sacarlo a los medios con las correspondientes tandas de tanteo con el engaño, a continuación le daría distancia y tiempo, para citarle y esperarle para que acudiera a su muleta. Le llevó por abajo, consiguiendo que este humillara y planeara bajo los vuelos del engaño, también le tanteó por ambos pitones siendo el izquierdo el que causara mayor sensación en los tendidos, a pesar de su escaso recorrido por este. Sin embargo, los mejores muletazos se apreciaron por el derecho, aprovechando la oportunidad de triunfo que brindaba “Veneno”. La faena de Ureña, fue una de las mejores de la tarde, demostrando confianza y entrega, entendiendo lo que demandaba el animal en cada momento, no obstante la embestida del astado era buena en la entrada de la muleta pero muy desmejorada en la salida de la misma, algo que ninguno de los del paseíllo consiguieron rectificar. Cerró su tarde con una estocada algo caída y delantera, que dejaría sin premio la entrega del diestro.

El tercero de la tarde era “Escaño” al que recibió Emilio de Justo en su capote por verónicas bien rematadas. El maestro empezó la faena genuflexo, buscando las cualidades del de Victorino, sus embestidas eran claras cuando se le sometía por abajo, ya que humillaba y tenía mucha fijeza en el engaño. Sin embargo, al igual que los astados anteriores dejaba la cara arriba en la salida de los muletazos, aunque lo que sí le hizo marcar la diferencia sería su recorrido, mayor que el de sus semejantes. Emilio de Justo transmitía al tendido y este estaba entregando a la espera del triunfo, pues a pesar de las dificultades, lo consiguió domeñar con la mano baja y a buen ritmo, pero sin poder evitar que este se fuera a menos en las últimas tandas. En la suerte contraria se volcó para dejar un acero caído y tendido pero suficiente para que rápidamente el toro doblara. El último de la tarde recibía el nombre de “Mojigato”, al que recibió Emilio de Justo esmerándose en busca de la Puerta Grande. Comenzó el último tercio con un toro franco, rápido, que no dejaba pensar, pues media y se cruzaba con la intención de buscar el cuerpo del torero. A pesar de que humillara, quedaba deslucido por todas las desventajas que se incluían en su carácter, el animal continuaba soltando derrotes al salir de los muletazos con la cara por arriba. Tuvo paciencia intentado someter la embestida de “Mojigato”, aprovechando la inercia y conseguir alargar su recorrido, además lo toreó por ambos pitones probándole continuamente en busca de la puerta grande. Antes de que el astado se fuera a menos aprovechó para colocarle en suertes y dejar lo que parecía un estoconazo en todo lo alto, arriesgando y recibiendo un golpe con el asta  a la altura del tórax.

Plaza de Toros de Burgos (CyL). Feria de San Pedro. Algo más de media de entrada. Toros de Victorino Martín, con calidad pero de escaso recorrido, en líneas generales. José Ignacio Ramos: silencio y oreja. Paco Ureña: silencio y ovación tras petición. Emilio de Justo: una oreja y dos orejas. 

  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ
  • Imagen vía: TAUROEMOCIÓN ESPECTÁCULOS

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