Con un susto para José Tomás comenzó la lidia al quinto toro del festejo. Sin consecuencias mayores prosiguió el torero y volvió a ejecutar otra buena faena. Interesante el toro de Cuvillo -quiso empujar en el caballo- que ofreció prontitud, ritmo y clase en sus embestidas. El matador de nuevo encajado, con los pies asentados en el albero. Tras un inicio por estatuarios en los medios, dejó los mejores detalles de la faena al natural. Muy profundos fueron los muletazos con esa mano. Firme también por el derecho aprovechando la nobleza del astado. Falló con los aceros y perdió un posible trofeo. El público le obligó a saludar y procedió a dar la vuelta al ruedo. 

  • Redacción vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @lancesdefuturo

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