Verónicas de buen trazo selló Perera para recibir al cuarto de Jandilla. Variado fue también el quite del matador en los medios, parecía que le podía faltar algo de humillación al animal. Tanto Juan Sierra como Guillermo Barbero sobresalieron pareando al astado y ambos fueron obligados a saludar. Tremendista el inicio de faena con ajustados cambiados por la espalda de Perera. Largo y entregado el torero desde el inicio. A más el toro de Jandilla. Sensacional el toro por el pitón derecho, buena condición -calidad y profundidad- tenía el de Jandilla por él. Más descompuesto por el izquierdo. Ligazón y trasmisión de principio a fin en la faena de Perera, lo entendió pronto y lo cuajó por ambos pitones. Acortó la distancia en el tramo final y toreó enroscado el diestro. Cerró por manoletinas, reafirmando el lío gordo que estaba completando en el albero de Algeciras. Con fuerza se despertó la petición de indulto, finalmente concedida por el Presidente. 

“Libélula”, número 95 de Jandilla, era devuelto a los corrales con vida. No era toro de indulto a pesar de su gran comportamiento, sobre todo por el pitón derecho. Le faltó más fondo en el tramo final y mayor rotundidad por el pitón izquierdo. Dos orejas y rabo simbólicos para Perera que, al parecer, habría indultado al padre de «Libélula» hace años.

  • Redacción vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @lancesdefuturo

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