Abría la tarde José Tomás en Algeciras, tras saludar una unánime ovación junto a su compañero y rival Miguel Ángel Perera. Noble fue el abre-plaza de «Cuvillo» al que le faltó emoción y mayor motor en el último tercio. Un lío montó el de Galapagar capote en mano: lento, colocado. Con una expresión seria y de facilidad. Exagerado como colocó al toro al caballo. Por encima del animal estuvo durante el último tercio, incluso, algo «encimista» en el tramo final. Lo llevó cogido hasta el final por ambos pitones, más profundo al natural. Tremendistas los pases cambiados por la espalda y sentidos fueron los ayudados por alto para concluir la faena. Estocada desprendida que no importó para la concesión de las dos orejas. Ovación también para el toro en el arrastre. 

  • Redacción vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: @lancesdefuturo

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