Hoy era el último día de la Feria de Hogueras y uno de los más importantes con Ponce y El Juli saliendo a hombros por la Puerta Grande. Se lidiaron toros de Domingo Hernández y de Garcigrande para los diestros Enrique Ponce, Julián López “El Juli” y Cayetano, los dos primeros con opciones dejaron que la profesionalidad y las ganas de lucimientos se sobrepusieran a su enemigo. Sin embargo, Cayetano se encontró con un lote con el que a pesar de su esfuerzo no logró domeñar a los astados, el primero quizá por su peligrosidad y el segundo por su mansedumbre y la rapidez con la que el toro fue a menos. En líneas generales cabe destacar el empeño con el que los toros se emplearon en el caballo, la fuerza y su entrega en los compases de la faena si se les dosificaba.

El mayor de la terna, Enrique Ponce, se encargaba de abrir la tarde en la Feria de Hogueras con “Guijarrito” de Domingo Hernández. Le mostró el capote y mientras le sacaba a los medios el toro repetía humillando y colocando la cara sin mucho empeño. Con los trastos en la mano, brindó con la esperanza de exprimir la calidad de su contrario, empezando la faena genuflexo, para después continuar con un toro que dejaba la cara en la muleta permitiendo al maestro ligar los pases. Los terrenos y las tandas fueron medidos, adaptados a la capacidad del animal, evitando que este se parase, pues se quedaba corto al  retirarle la muleta del morrillo, al igual que ocurría al obligarle en la contraquerencia. Ponce toreó con desmayo y en vertical, estuvo cómodo, dado que en las últimas tandas el animal cambió su embestida, permitiéndole concluir la faena con unas lucidas poncinas. Dejó un acero desprendido y caído con el que tras varios descabellos el toro dobló. El segundo del lote de Ponce era “Borrachito”, al que le realizo  unos lances de recibo por abajo para después proseguir en los medios. Ponce empezaba con la franela dejándola caída para que el animal siguiera por los vuelos el engaño, la embestida no era del todo clara ni uniforme pero reflejaba mayor docilidad, además de continuidad y ligazón, razón por la que decidió dejarle la muleta en el hocico. El torero quería triunfo, así que sometió al animal aprovechando así el impulso y concentración de “Borrachito” que se encontraba dentro de la faena, a pesar de sus sucesivos amagos apaciguados con la tela en la cara. Antes de la suerte suprema al igual que hizo con “Guijarrito” concluyó con poncinas algo arrebatadas, para después dejar una única estocada trasera y tendida, que le valió las dos orejas.

Julián López realizaba al segundo de la tarde, “Mambo”, un saludo capotero sin mayor relevancia. La faena la empezaría genuflexo y con rodilla en tierra hasta llevarle a los medios, la embestida sin ritmo dejaba ver la buena colocación de la cara y la forma de humillar. El Juli lo toreó a media altura sin bajarle en exceso el engaño, guiándole con los vuelos de la muleta alargando los pases en busca de la continuidad. Por el pitón derecho la embestida era más descompuesta que por el izquierdo, pero aun así el maestro extrajo unos muletazos  muy ceñidos y lucidos, consiguiendo domeñar la embestida y hacerla más uniforme. En los últimos compases de la faena puso a la afición alicantina en pie con tres pases en redondo y uno de pecho sin mover los talones de la arena. Despidió a “Mambo” con una estocada ligeramente caída suficiente para que el toro cayera en la arena y cortarle las dos orejas al astado. El Juli recibió en su capote al quinto de la tarde, “Pitillero”, que salió algo suelto y protagonizó un tercio de varas algo accidentado con la caída del picador. Antes de llegar a la faena cabe destacar los tres quites consecutivos de El Juli, el primero por zapopinas, después con largas afaroladas y el último por verónicas. Ahora sí, metido en faena realizó unas tandas de tanteo para sacarle a los medios, la embestida iba a menos en los primeros compases con una salida de la muleta muy deslucida con la cara alta. Entraba por abajo pero sin interés en su lucha con el diestro mostrando su querencia a las tablas, tampoco se dejaba domeñar, en pocas palabras fue toro con cualidades para el capote pero no para los demás tercios. Las pocas oportunidades le llevaron al Juli a matar al animal dejando un pinchazo hondo que tuvo que complementar con el descabello.

El tercero de la tarde era “Ocho-gatos” que le correspondía en lidia a Cayetano, quien lo recibió en su capote con la rodilla en la arena por cordobinas aprovechando las buenas condiciones del toro, aunque muy complicado para banderillear. Pausado y con la muleta caída marcaba el inicio de la faena, Cayetano buscaba los terrenos hasta que finalmente se impuso sobre el animal llevándole con el engaño a media altura sin dejarle parar, evitando que “Ocho-gatos” al que le faltaba casta pudiera empezar a medir. La falta de fijeza, humillación y la poca entrega no facilitó la labor al matador, que trató de prenderle de la muleta sin éxito. En la suerte natural pinchó sin que entrara la espada, dejando en su segundo intento una espada tendida pero eficiente. Cerraba el domingo de San Juan “Salvaje” al que Cayetano lo intentaba celar en su capote con esos primeros lances. El último de la terna empezó la faena arriesgando pegado a tablas sin apenas salida para el animal para continuar por trincherazos, después de este extraordinario comienzo lo llevó intentando ampliar su recorrido, dejándole la muleta baja y ligando los muletazos. Este fue el toro más templado y quizá noble de la tarde, eso sí, rozando la sosería, aún así Cayetano con mucha torería y empeño lo siguió toreando despacio por abajo domeñando su embestida, dándose la oportunidad de rematar con la rodilla en el albero. Pero poco duraría su entrega en la muleta viniéndose abajo, perdiendo la fijeza, acudiendo a tablas y manseando, dejando al torero con escasas oportunidades de triunfo, a pesar de su trasmisión en los tendidos. El último tercio finalizó tras una espada que salió por los aires y una estocada contraria con la que el toro cayó en la arena.

Plaza de Toros de Alicante (V) en la Feria de Hogueras. ¾ de los tendidos completos. Toros de Dommingo Hernández y Garcigrande, con fuerza pero con la necesidad de dosificarlos. Enrique Ponce: ovación en el primero y dos orejas en el segundo. Julián López “El Juli”: dos orejas en el primero y ovación en el segundo. Cayetano: ovación con saludos en ambos. 

  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO / Fotografía vía: @TOROSALICANTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!