Madrid da y quita. A Chacón le dio ese impulso que los «tapados» necesitan. Valiente y entregado estuvo con los saltillos y rápida fue la respuesta de la empresa: tenía que volver a Las Ventas. Hoy era el día y al tercio le obligaron a saludar. Sin embargo, no sería él quien abriría plaza. Era el turno de Tomás Campos y su confirmación con un toro que parecía tener buena condición pero que, una vez más, la falta de fuerzas deslució lo hecho en el albero. Faena de menos a más del diestro que sintió el calor de los procedentes de su tierra. Elogios excesivos durante su voluntariosa labor que no desarrolló la ligazón necesaria para coger vuelo. Irregular el de Montalvo y buscando las cercanías Tomás en el tramo final. Varios pinchazos y el descabello -sin clavar la tizona- ponían fin al deslucido abre-plaza.

Emoción que puso Chacón capote en mano, templando al toro por abajo con limpieza y dejando pasajes de gran profundidad con verónicas. Gustándose dejó al toro en los medios para ser picado y le costó fijarse al animal -que cumplió en el caballo- desde tan larga distancia. Complicado se lo puso a Cortes en el quite y buena fue la réplica por chicuelinas de Octavio. Muy torera la revolera de remate. Al respetable brindó la muerte del primero de su lote y algo frío fue el inicio. Tandas cortas por el derecho -nobleza y cierto ritmo del astado- para empezar, no terminaba de acoplarse el torero. Sí lo hizo después aprovechando los «arreones» del toro y bajándole más la mano. No tuvo suerte por el izquierdo, por ahí no tenía prontitud ni trasmisión. Volvió al pitón derecho con el toro venido a menos y solo pudo ejecutar muletazos sueltos de buen trazo. Un cierre por abajo y un pase de pecho mirando el tendido precedió a una fea estocada en el segundo intento. Correcto había estado el de luces. De lejos se arrancó en el primer encuentro el que salió en tercer lugar. Breves pero empujando en ambos encuentros. Ahí se pudo apreciar el buen fondo del encastado animal que no lo puso nada fácil. Había que poderle y por ello sorprendió ese inicio en los medios de Cortes. Más protestón fue en esos primeros instantes y le costó asentarse al diestro. De poder a poder la faena que obligó al torero a perderle pasos para poder llevarlo hacia el final. En la mano izquierda basó su actuación -más difcio por eñ derecho- y raza la que sacó Cortes para estar a la altura del animal. Por momentos claro pero meritorios fueron alguno de los muletazos. Baja se le fue la espada que le privó de un posible trofeo.

Un «tío» era el cuarto, pesado pero bien armado. Remate tenía por atrás también. Detalles de su buen concepto se vieron en el recibimiento de Chacón, ¡vaya media para rematar! Quiso colocarlo demasiado lejos en el primer puyazo y parte de la afición le recriminó su decisión. Suelto y haciendo hilo en banderillas, a punto estuvo el manso de Montalvo coger a varios subalternos. Inteligente la faena de Octavio que selló dos templadas tandas por el derecho, desmayado su cuerpo y sentido ese pase del desdén. Lo vio rápido su condición y a los medios se sacó el toro. Le apretó por abajo en esos terrenos y respondió mejor el toro que humillaba a pesar de que tendía a salirse del muletazo. Firme estuvo al natural -sin el ajuste deseado-, ligando y luciendo hasta los pases de pecho. Rajado el animal, volvió a cerrar con ayudados y una estocada en lo alto. Tardaba en caer el toro y no acertó de primeras con el descabello. Se le había ido la oreja que fue negada tras petición minoritaria por el Presidente. Otra vuelta al ruedo hacia honor al conjunto de otra tarde completa de Chacón en Madrid. Manso en varas fue también el quinto y sin picar -mero trámite- se cambió el tercio. Con ganas se mostró Cortes desde el inicio de faena y en la muleta metió al manso -encastado- de Montalvo. Movilidad y nobleza tuvo el toro que permitió al torero cuajarlo por ambos pitones. Mejor por el derecho, más regular y profundo lo llevo con esa mano. Algo acelerado -faltó mando- perdió la colocación por momentos y eso hizo que la completa faena no siguiera aumentando de tono. Por manoletinas cerró su actuación y casi entera la dramática estocada quedando prendido sobre el pitón del toro. Muy fea la cogida que puso en tensión al coso madrileño. Ese que pidió sin mayoría una oreja, de nuevo, denegada por el palco -con rigor y seriedad en la tarde de hoy-. Todo quedó en una vuelta al ruedo para Cortes, firme pero ausente de mando.

Muy serio era también el que cerraba el festejo y para destacar fue el gesto de Chacón acompañando a su sitio al picador de Tomás Campos. Un director de lidia en toda regla. Exagerado estuvo en el quite, ¡vaya torero! La plaza en pie. Otro interesante toro con opciones en el último tercio. Exigía todo por abajo y esa condición no la terminó de entender el torero. Acelerado de nuevo Tomás que completó los mejores detalles al natural. Pureza tenían sus muletazos pero los «olés» generosos de parte del público no reflejaban la mediocridad de la faena. No fue su tarde pero quizás la falta de rodaje era la causa del problema. Merece oportunidades. Su buen concepto debe tenerlas. Tampoco se mostró efectivo con la tizona y el descabello fue el encargado de poner fin a una corrida interesante y con notables opciones en su conjunto. Entre aplausos abandonó el albero venteño la terna. «¡Chacón torero!», se oía por algún tendido. Que razón.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). Poco más de un tercio de entrada. Toros de Montalvo, bien presentados y de buen juego en líneas generales. Octavio Chacón: ovación con saludos y vuelta al ruedo tras petición. Javier Cortes: ovación con saludos y vuelta al ruedo tras petición. Tomás Campos: silencio y ovación con saludos. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ / Fotografía vía: @LasVentas

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