Una feria para mantener el crecimiento, para conseguir la estabilidad que tanta falta hace en muchas plazas. Bilbao apostó por la seguridad -de lograr mejores resultados en el abono- más que por el aficionado -exigente-. Por aumentar su público y lograr el auge de Aste Nagusia. Esa feria que tan delicada situación vivía hace un par de años y, que a día de hoy, parece tener un futuro más esperanzador. Nada asegura el «triunfo» pero salvo una sorpresa de última hora, la imagen que se apreciará en los tendidos bilbaínos será la más positiva de las últimas ediciones. Dobletes de las máximas figuras, la presencia de alguno de los jóvenes emergentes y otras ausencias notables. Esto teniendo en cuenta claro que hay algún que otro nombre que no se le esperaba por aquellas tierras. Lo que hacen las amistades. Lógica la ayuda, incompresible la aceptación.

Duele pensar que no está Ventura tras cortar un rabo y reventar Madrid. Pero más duele si piensas el evidente motivo y causa que genera su ausencia. Sólo hay que analizar quien compone la corrida de rejones en el ciclo ferial para entenderlo. Algún día se acabarán los vetos piensa la mayoría, esas barreras que tanto daño hacen al sector y que tanto se beneficiaría si desapareciesen. Uno ya se acostumbra y esa situación no es buena.

Cuesta creer que ni Garrido -uno de los triunfadores más regulares en el coso de Vistalegre en los últimos años, desde aquella encerrona matinal- ni Ureña tengan un hueco en la cartelería. ¿Otras «bajas» importantes? Javier Cortés y Alejandro Talavante. Pero no todo es malo, ni negativo. Gusta y mucho la presencia de Octavio Chacón con la de Miura o la de Fortes y Álvaro Lorenzo con los «victorinos». También hay que reconocer la apuesta de El Juli, Ponce, Manzanares o la del joven peruano, Andrés Roca Rey. 

Bilbao plantea una feria llena de figuras y jóvenes para seguir impulsando Aste Nagusia

¿En el aspecto ganadero? Tres cambios sin grandes innovaciones: Hros de Sánchez y Sánchez, El Parralejo y Núñez del Cuvillo por el Puerto de San Lorenzo, Jandilla y El Capea y Carmen Lorenzo. En este punto es donde se ve reflejada la apuesta de la Feria por las figuras y no por las oportunidades. El torismo espera de nuevo su turno en Bilbao.

  • Artículo vía: DAVID BUSTOS ÁLVAREZ
  • Imagen vía: MARÍA ALIENDE VILLASOL

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