Parecía que no llegaría nunca, se veía lejos. 34 días, ¡34! Ni más ni menos. Hoy San Isidro cerraba una nueva edición para dar el pistoletazo de salida a la cuenta atrás. No había billetes en las taquillas para una nueva tarde de los grises -de Las Tiesas- en Madrid. A lo grande se cerraba el ciclo isidril y gran gesto de la afición venteña para abrir el festejo. Le obligaron a saludar a Ureña por el esfuerzo y sacrificio para estar hoy en la Monumental. El Rey, Felipe VI, en el tendido. 

A porta gayola se fue Escribano con «Lazarillo», distraído salió el «victorino» que impidió el recibimiento del de luces. Frío fue también el paso por el caballo del animal, no lo lució ni acertó el varilarguero. Rotundidad le faltó a Escribano con los palos que no aprovechó el buen tranco del cárdeno. Pronto se apagó el mismo que, aunque tuvo movilidad, no ofreció humillación ni casta en sus embestidas. Ausente de contenido la faena del diestro, insistió por ambos pitones Escribano sin obtener recompensa alguna. Algo baja se fue la estocada y pitos recibió en el arrastre el irregular y deslucido toro. Con genio salió el segundo de la tarde y en corto le quiso coger Paco. En apuros le puso el astado con su brusquedad y de lejos lo colocó en las dos ocasiones. De perfecta ejecución fue el primer puyazo de Iturralde, con inteligencia rectificó en el segundo. Al público y al Rey brindó el toro Ureña. Pedía tiempo al respetable para el flojo «victorino», con muletazos suaves comenzó por el pitón derecho. Lo estaba metiendo en la faena el torero, ¡como lo entendió desde el inicio! Lo bajo la mano y que roto toreó. Profundo lo llevó en cada muletazo corrigiendo los finales del animal. Tragó y hasta de una cogida se libró. Limpio y en el sitio lo cuajó al natural, no tenía más que lo visto. Quiso cerrar a pies juntos pero el toro ya había ido a menos. Caída cayó la espada y una merecida oreja se iba al desolladero.

Entipado estaba «Pesonero» que dejó buenas sensaciones en los primeros tercios. Metía bien la cara en el capote, la fuerza era la preocupación de cara a la muleta. Gran lidia la que le dieron al toro en banderillas y ovación la que recibieron tras dejar los tres correctos pares en lo alto. Buena fue también la brega a manos de Ángel Gómez. Limpieza faltó en los primeros muletazos de De Justo, pronto se echó encima de él de manera equivocada. Buen fondo -encastado- del toro que embistió con humillación y cierta exigencia, pedía todo por abajo. Sin abusar de los tiempos. De menos a más la faena del diestro que no terminó de poder al interesante toro. Más lúcido cuando lo apretó. Se tiró con todo a matar -trasera- Emilio pero tampoco logró la efectividad necesaria. Una vez más, como si fuera una rutina, se fue a toriles Escribano. Esta vez sí lo recibió con una larga y ¡que bien metió la cara en los vuelos del capote! Directo al caballo se fue «Hebreo», sin colocación. Empujó con los riñones el toro que a penas fue picado en el segundo encuentro. Bronca se llevó Escribano en banderillas, a toro pasado fueron los tres pares. Cambiándoselo por la espada arrancó en los medios. Justo estaba el toro y lo acusó hasta su muerte. Era de toques suaves, de llevarlo sin brusquedad. No supo encontrar el matador su sitio delante del -noble- animal y faltó emoción al conjunto. Al toro y al torero. Mismo defecto.

Muy serio y rematado «Borrajito» que apretó desde su salida en el capote de Ureña. No hizo lo mismo en varas, suelto y sin emplearse en el peto. Molestaba el viento en el comienzo de faena del torero, buena fue la segunda tanda por el derecho. Vertical. Pasándoselo cerca. Perdió los trastos y cambió a la mano izquierda, por ahí protestaba más el cárdeno. Las cercanías tampoco le vinieron bien. Cerró con una tanda con la mano derecha, firme, pero sin lucimiento. No trasmitía el toro que le faltó fondo en el último tercio. Una estocada caída y un golpe de descabello ponía fin a su actuación en la tarde de hoy, mermado vino el torero de la cogida en el campo y meritorio fue el esfuerzo ofrecido en el albero. «Tomillero» cerraba la tarde, la feria. Y lo hizo manseando en el caballo. En banderillas dejo entre-ver sus evidentes complicaciones, las mismas que ofreció en la muleta de un De Justo dispuesto y correcto. Sin suerte el matador que no dejó de intentarlo, mucho esfuerzo le puso. Puso lo que el toro -reservón en todo momento- no tenía. Y no, no hubo lucimiento, tampoco ligazón, pero hubo «cojones» y raza hasta el final. La colocación de la espada no le privó de una ovación más que merecida. Esa que ponía fin a una feria con muchos matices y detalles que analizar. Y más toros que faenas que recordar.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 34ª de la Feria de San Isidro 2018. Lleno de No Hay Billetes. Toros de Victorino Martín, bien presentados y de deslucido juego. Manuel Escribano: silencio en ambos. Paco Ureña: ovación con saludos y silencio. Emilio de Justo: silencio y ovación con saludos. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

Un comentario en «Un buen «Pesonero» de Victorino y dignas actuaciones de Ureña y de Justo»
  1. Crónica acertada de un joven periodista (Bustos), que tiene un buen porvenir en estos menesteres, donde habría que destacar la actuación de Emilio de Justo en el sexto, pues estuvo muy por encima del Victorino, y tbn en su primero, que repuntaba al final del muletazo, produciendo algún enganchón, pero al que le recetó una serie de muchos quilates; vimos pasar a un Escribano, casi sin darnos cuenta, pues no le trajeron a ningún «Cobradiezmos», que yo llevaba en mi camiseta, y a un Ureña, falto de facultades, que no debió venir (suponemos que habría alguna presión para que no hubieran devoluciones), que sigue sin redondear y que se deja orejas en las cabezas, que debían estar en el esportón. Lo dejamos ahí y el año que viene más, con permiso del ministro de la » cosa Cultural «.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!