Cinco toros de cinco buenos lidió el año pasado Rehuelga en Madrid -destacando a «Libre», recompensado con la vuelta al ruedo-, a uno se quedó de conseguir un más que merecido azulejo en Las Ventas. Problemas en el reconocimiento le privaron de ello y el destino se lo recompensaría más tarde en el campo. Sin embargo, de nuevo, las cosas en los corrales no salieron como lo previsto. El interesante mano a mano de Rehuelga y Pallarés se quedo en dos del primer hierro y cuatro del segundo.

Poco tardo en perder las manos «Carnaval», primero de la tarde, más justo de fuerzas que sobrado de trapío. La humillación brilló por su ausencia en las primeras embestidas del de Rehuelga por el pitón derecho. Pronto cambió de mano Iván Vicente, más nobleza derrochaba por ese el astado, eso sí, cabeceando y acusando la falta de fuerzas en las primeras tandas. Más firme estuvo el torero al natural aprovechando, de menos a más, la clase «a izquierdas» del animal. Una buena estocada puso fin a una variada faena en la que el torero volvió a dejar constancia de su buen concepto. A corrales volvió el segundo de la tarde, de Pallarés, ni al caballo llegó el inválido. Corrió turno Cortés y mejor presencia tenía «Avinado», no así más fuerza, a pesar de que se repuso en banderillas. Al público brindo el diestro y asentado comenzó en el tercio. Chispa tenía el de Pallarés que embistió con genio y prontitud en el inicio, pero fue apagándose durante la faena. Sin recorrido y embestidas cortas acabó desluciendo la labor de Cortés, con más ganas que efectividad. Gusto tuvo Javier Jiménez para recibir al tercero, por delantales y limpios fueron los capotazos. Buenas verónicas dejó también Iván en el quite, había cumplido en varas el de Rehuelga. Nobleza sin trasmisión ofreció en la muleta del de Espartinas que no terminó de acoplarse al astado. Se movió y su condición -calidad y fijeza en sus embestidas- le permitió ejecutar muletazos sueltos de buen trazo, sin llegar a los tendidos claro. Hasta aquí llegaban las opciones de Rehuelga de «triunfar» en el desafío, la segunda mitad sería de Pallarés y, en quinto lugar, el sobrero «eterno» de J.L. Marca.

Dos velas tenía el cuarto, un tío, seriedad hasta en sus arrancadas. Quiso hacer bien la suerte en todo momento Héctor Vicente, tres puyazos luciendo al animal y tratando de picarlo en el sitio. Se arrancó de lejos el toro, próximo a los medios en la tercera vara. No fue esta la pelea más larga del astado pero sí empujó en sus encuentros con el varilarguero. Mantuvo el tranco en banderillas y humilló en el templado inicio muletero de Iván Vicente. Molestaba el viento y aquello dificultó que la faena fuera subiendo de tono. Buena condición tenía por ambos pitones el cárdeno, algo soso quizás, pero con nobleza y buen fondo en su conjunto. Mejor el toro que el torero, este último sin entender a su oponente, ni siquiera con la mano izquierda, punto fuerte del matador. Alguno gritos del respetable reflejaban ese sentimiento: «¡se ha ido sin torear!», afirmaban algunos aficionados. No fue su mejor actuación y los pitos al concluir el arrastre del animal lo confirmaban. Bronca de los mismos que habían ovacionado de manera unánime al de Pallarés. Encastado toro «Turquesito». Fría fue la salida del jabonero de Marca -hondo y serio-, tantos meses en los corrales podían pasarle factura. A pesar de ello, no fueron malas las sensaciones en el capote. Cambió radicalmente en la muleta tratando de puntearla en los finales y embistiendo de manera brusca. Se puso complicado el toro y prendió de manera muy fea a Cortés -dispuesto y digno-, que volvió a la cara del animal mermado y con visible dolor. Un trasteo sin opciones precedió a varios fallos con la tizona del matador. Duro había salido el que hizo de sobrero y a la enfermería entró el de luces.

Pesado y largo era el sexto y último de la corrida, también del hierro de Pallarés, pero de gran juego en el caballo. Enorme estuvo Agustín Romero con él, moviendo con soltura al caballo y picando en el sitio al animal. Tres puyazos recibió «Dichoso» y emocionante fue la ovación que se llevaron ambos. Empujó con fijeza el astado que obedecía con prontitud a los toques de Javier Jiménez. Sin ton ni son desarrolló la faena el torero, correcto en formas, pero de nula trasmisión a los tendidos. Más emoción le faltó también al toro, interesante, y recibiendo algunas palmas en el arrastre. Pallarés se había llevado la tarde, el desafío, un triunfo quizás deslucido por la devolución del segundo toro. Ahora bien, una cosa quedó clara y es que cuando se quiere y se hacen las cosas bien, todos salimos contentos. Y si no que se lo digan a Agustín Romero o Héctor Vicente.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 31ª de la Feria de San Isidro 2018. Poco más de media plaza. Toros de Rehuelga (1º y 3º) y Pallarés, de interesante y variado juego. Iván Vicente: ovación con saludos y silencio. Javier Cortés: ovación con saludos y palmas. Javier Jiménez: silencio en ambos. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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