La vuelta de Saltillo era un aliciente atractivo para el aficionado venteño, sin embargo, no lo fue para el resto del público que decidió democráticamente tomarse un «descanso». Floja fue la entrada pero emocionante el comienzo del festejo.

Chacón hizo honor a su condición de «torero lidiador » y al centro del albero lo sacó con capotazos suaves pero limpios. Por abajo lo quiso hacer todo y lejos colocó a «Asturdero». Tres veces se arrancó el de Saltillo que derribó al picador en el primer encuentro. Con pocas ganas ejecutó los respectivos puyazos Santiago Pérez, siempre atento y dirigiendo la lidia el matador. Puso la actitud que le faltó a su picador. Hasta un quite por delantales dejó e interesante fue el comportamiento del toro en estos primeros tercios. Se gustó en el inicio de faena Chacón que aprovechó la codicia y prontitud del animal por el pitón derecho -más soso en los finales quedándose algo corto-. Tragó el de luces que dejó detalles de su buen concepto queriendo buscar la profundidad a pesar de las complicaciones del cárdeno. Lo quiso probar por el izquierdo pero la brusquedad y orientación del astado le impidió continuar con esa mano. Cerró de nuevo por el pitón derecho con unos doblados con torería en los medios. Al encuentro lo mató Chacón y hasta la muerte se entregó el toro. Pura bravura que fue recompensada, excesivamente, con una vuelta al ruedo. A su vez, el Presidente negó la oreja -más justificada- para Chacón que acabó completando una calurosa vuelta al ruedo a petición del público.

Cosas de alimaña hizo «Vibillo» de salida. Precioso y serio era el de Saltillo que recibió un primer puyazo desprendido. Manseó y el caballo de guardia lo castigó en exceso. Lo mismo hizo en el tercer encuentro Nicolás Martín que tuvo una actuación para olvidar e indigna, sin picar en el sitio y apretando sin moderar el castigo. Tampoco estuvo centrado Esaú que se vio podido por la complicación del toro desde su salida de chiqueros. Con la boca cerrada llegó el toro a la muleta del torero de Camas. No rompió el animal -sin humillación y protestón- y nada se pudo ver en el último tercio. Un tanteo sin firmeza de Esaú y una estocada entera al segundo intento le valían para dar paso a «Galguito». Otro manso que no lo puso fácil en los primeros tercios y que fue colocado por Octavio con gusto y soltura al caballo, ante la pasividad de Ritter en el tercer y último encuentro. Suelto en todo momento el toro que ofreció más complicaciones de las esperadas en la muleta del colombiano. Mérito y esfuerzo del mismo que buscó fijar al animal arriesgando el tipo en más de una ocasión. Rajado el toro no le permitió asentarse; sin embargo, acabó resolviendo con solvencia Ritter la suerte suprema. Duro hasta para morir se levantó con la puntilla hasta en dos ocasiones. Roto en dos terminó el capote de Chacón en su recibimiento al cuarto de la tarde. Le apretó en tablas y lo sacó más allá de la segunda raya. Raza fue la que puso el torero, una vez más para colocar al toro. Suelto y sin emplearse el animal en los tres puyazos que recibió. Echando la cara arriba en banderillas dificultó pero no imposibilitó la gran labor de Vicente Ruiz en banderillas, con los pitones rozando el pecho dejó dos grandes pares el de plata. En la primera tanda le rompió el estaquillador el de Saltillo, ni un pase tenía por el derecho y directo al cuerpo iban las embestidas del toro. Lo intentó Chacón pero aquello era inviable. Este sí era una alimaña. Se tiró con verdad y entera -delantera- cayó la espada. Fuerte ovación la que se llevó el torero en el tercio.

En quinto lugar salía «Cazarrata» y en el recuerdo aquel «demonio» que le correspondió a Sánchez Vara en 2016. Fría fue su salida y con genio más que casta entró al caballo. Su punto de mansedumbre tuvo y complicado lo puso para poner los palos. Mayores opciones dio el astado en los primeros compases de la faena. Eso sí, sin entregarse. Se movió sin entrega ninguna. Y a menos fue el toro, entre muletazos sin actitud de Esaú. Repetidos fallos con la tizona desesperaban más aún más al respetable. A punto de sonar el tercer aviso consiguió dejar una estocada caída que sirvió para que un deslucido «Cazarrata» cayera. Otra presencia tenía el sexto y más fijeza tenía en el capote. Parecía emplearse en su primera entrada al caballo pero no fue así en las dos posteriores. Se apoderó del ruedo «Saladora» en banderillas, haciendo hilo a los subalternos de la cuadrilla de Ritter. Reservón y sin regalar ninguna embestida el de Saltillo que volvió a hacer hilo al torero que se libró de un percance mayor a pesar ser alcanzado por la res. Abrevió Ritter y entre un ambiente frío se fue la tarde. La corrida había tenido un nombre: Octavio Chacón.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 28ª de la Feria de San Isidro 2018. Casi 2/4 de entrada. Toros de Saltillo, mansos y duros. «Asturdero», herrado con el número 4 y lidiado en primer lugar, fue recompensado con la vuelta al ruedo. Octavio Chacón: vuelta al ruedo tras petición y ovación con saludos. Esaú Fernández: silencio y pitos. Sebastián Ritter: ovación con saludos en ambos. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!