Si hay una cosa que no se puede cuestionar es que Miura tiene nombre. Forjar una leyenda con un hierro no es fácil pero ellos la tienen. Y a pesar de que el pasado año lidió una decepcionante corrida en Las Ventas, los aficionados respondieron con una gran entrada en los tendidos.

Pocos minutos después de las siete, salía por toriles «Berrugo». Suelto y sin colocarlo fue picado el primero de la tarde, hasta cuatro veces entró al peto sin entregarse. Con la lengua afuera llegó a la muleta y ni un pase tenía por el pitón derecho. Le costó buscar el sitio a Rafaelillo que se vio dificultado a su vez por el fuerte viento. Más recorrido parecía tener por el izquierdo pero poco o nada se vio por él. No insistió más el matador y se fue a por la espada. De lleno lo cogió el astado y parecía dolerse el de luces. Entre dolor y lamento acabó la faena, incontables fueron los golpes de descabello fallidos para acabar con el deslucido y reservón animal. No hizo las cosas mal en varas el que hizo de segundo, parecía que lo había visto el matador -buena condición en el capote por el izquierdo- y al público lo brindó. A los medios lo sacó exigiéndole por abajo. Acertado fue ese inicio que corrigió el cabeceo del astado. Sorprendió la nobleza del animal por el pitón derecho, continuas protestas había dejado por él en los primeros tercios. Respondía bien el de Miura cuando Moral le apretaba buscando ligar los muletazos. Buscó la colocación en todo momento el diestro y el público lo recompensaría con una posterior ovación. Menos firmeza tuvo la labor de Pepe Moral con la mano izquierda. Hasta el final de faena hubo que esperar para disfrutar del toreo al natural -detalles sueltos- del sevillano.

Ovacionadas fueron ambas partes, toro y torero. Interesante fue el segundo acto del festejo y con fuerza salió «Tiznaolla». Precioso pelaje el del animal pero justa la presencia del mismo. Hasta las tablas rompió el «miura» tras derrotar en ellas. Cumplió en el caballo pero no lo puso fácil en la muleta. Cuanto más le bajó la mano Román más protestó el toro, orientado y sin permitir descuidos. Lo probó con disposición por ambos pitones pero sin confiarse ni asentarse. Tampoco lo hizo con la espada saliéndose de la suerte en cada una de las veces que entró a matar. Complicado fue el toro que recibió algunas palmas en el arrastre. Justo de trapío estaba también el cuarto que fue recibido con ganas y de rodillas por Rafelillo. Hasta tres puyazos recibió, ofreciendo fijeza y prontitud a su paso por el caballo. Encarándose con un aficionado acabó Juan José Esquivel al que recriminaron castigar en exceso a la res. Soso y sin recorrido el de Miura en la muleta con el que tampoco estuvo firme Rafaelillo. No fue fácil el toro pero tampoco lo quiso ver el torero. La faena se resumió en un simple tanteo de pitón a pitón. Abrevió el diestro dejando un pinchazo hondo que le obligó a usar el descabello. Fuertes protestas recibió de salida «Tahonero», otro animal sin presencia para una plaza como Madrid. Decepcionante fue también su comportamiento que impidió el lucimiento a Pepe Moral, sin suerte ni opciones de triunfo con el deslucido animal. Con un gesto de cierto enfado se fue a por la espada evitando el cabreo del respetable. Levemente caída cayó la estocada que deslucía aún más la faena.

Cerraba la tarde » Taponero» -más equilibrado- y quería concluirla poniendo la emoción que le faltaron a los anteriores toros. Al callejón saltó tras derrotar con genio en tablas, momentos de tensión se vivieron en el albero venteño. Con genio más que casta empujó el de Miura en el caballo. Tapándole defectos, o al menos intentándolo, estuvo Raúl Martí con la brega. Gran lidia del de plata y esfuerzo el que puso Román para «guerrear» con el tardo pero encastado toro. Complicado y a menos el animal que puso en apuros al matador en repetidas ocasiones. Tragó el torero que no acabó de entender del todo al astado dejando detalles sueltos sin redondear la faena. Con una estocada desprendida puso fin a una tarde gris en la que, sobre todo, faltó trapío a los de Zahariche. 

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 27ª de la Feria de San Isidro 2018. Rozando el lleno absoluto. Toros de Miura, mal presentada y de variado juego. Rafaelillo: silencio en ambos. Pepe Moral: ovación con saludos y silencio. Román: silencio en ambos.

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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