Con el debate de la suspensión del día anterior más vivo que nunca, comenzaba la 22ª de la Feria de San Isidro. Álvaro Lorenzo volvía tras el triunfo rotundo de Resurrección y Madrid le obligó a saludar. A pesar de ello, no sería su mejor tarde. No lo fue.

Abría plaza «Jaranera» que se movió con cierta chispa desde su salida. Mantuvo el interés en la muleta de Luque ofreciendo fijeza y calidad en sus embestidas. Le costó acoplarse al matador que tampoco logró limpieza en las primeras tandas. De menos a más fue la faena, larga y con altibajos. Mayor conexión tuvo el tramo final, más relajado en sus formas y un buen cierre por «luquesinas». Un pinchazo hondo y el descabello ponían fin al primer acto, buen toro el de Torrehandilla, ovacionado en el arrastre. Detalles dejó Luque y en saludos quedó la cosa. Sin picar se fue el segundo, serio y de hechuras similares al «abre-plaza». Se gustó en el quite Lorenzo, muy relajado el diestro por chicuelinas. Brindó al público Galván, mejor concepto que ejecución la del diestro. Trató de llevarlo hasta el final de cada muletazo pero sin ajustarse al animal. Interesante aunque irregular el astado, con nobleza pero más protestón en los finales. No rompió la faena de Galván que, en cambio, dejó una estocada en lo alto. Dos velas tenía el tercero, menos remate tenían los cuartos traseros. Bien cogido las dos veces por Juan Carlos Sánchez y algo suelto salía el toro. Al público brindó Lorenzo, quizás, una faena para olvidar. No supo imponerse ni aprovechar al toro, deslucido en su conjunto. Ni un muletazo en condiciones ejecutó el torero, firmeza le faltó y un bajonazo le propinó. Con teclas pero genio y sin entregarse el animal.

Tampoco se entregó el cuarto, de nombre «Pescador», que se apagó pronto e incluso se echó a mitad de faena. Sin opciones Luque que tan sólo dejó detalles con el capote. Buen recibo capotero de Galván al colorado que hizo de quinto, en los medios lo recibió por estatuarios. Quieto, sin moverse del sitio. A media altura lo toreó el espada -justo estaba el toro- y parte del público se lo recriminó. Tan sólo le apretó en un par de muletazos con la mano izquierda pero el astado no humillaba y se vino abajo. Buenas formas de Galván, centrado y entendiendo a su oponente. De poco le sirvió ya que la faena no rompió. Otra estocada haciendo bien la suerte fue lo mejor de su actuación. Cerraba la tarde «Novelita», un jabonero que fue devuelto tras el segundo par de banderillas consecuencia de sus escasas fuerzas. De Virgen María era el sobrero, muy poca cara tenía y eso despertó protestas en el respetable. Parecía mansear en los primeros compases de la lidia pero acabó empleándose en los dos encuentros con el caballo. Gran lidia de Sergio Aguilar y muy firme, esta vez, Lorenzo desde el comienzo de faena. Arrancó al natural, muletazo a muletazo, limpios y profundos. Mismo actitud con la mano derecha, por encima del animal en todo momento. Pero faltaba emoción, la trasmisión que no tenía el toro. Tampoco empuje pero el matador supo tirar de él. Busco las cercanías intentando aprovechar la nobleza que, el astado también venido a menos, le ofreció. A la segunda lo mató cayendo sin puntilla el animal. Concluía la tarde y una cosa estaba clara, tras la suspensión, falto la emoción.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 22ª de la Feria de San Isidro. Más de media plaza. Toros de Torrehandilla y Torreherberos, serios y de deslucido juego. Daniel Luque: ovación con saludos y silencio. David Galván: ovación con saludos y silencio. Álvaro Lorenzo: silencio y ovación con saludo.

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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