Pintaba mal la tarde desde el amanecer, una fuerte lluvia acechó al albero de Las Ventas desde primera hora -tal y como estaba previsto-. La lona no era una solución viable según afirmaba la empresa horas antes del comienzo. Se acercaban las siete en punto y los implicados seguían debatiendo sobre si tirar para adelante o suspender el festejo. El público se impacientaba y, finalmente, por megafonía se anunciaba lo que tanto se rumoreaba, la suspensión del festejo. Algunas protestas y una desoladora imagen del mayoral apoyado sobre las tablas, mirando a la nada, ponían fin a una corrida que nunca llegó a empezar. Y que la gente espera que pueda volver, así como la terna. 

  • Fotografía y redacción vía: DAVID BUSTOS

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