San Isidro ya tiene otro nombre propio. Un torero en mayúsculas. A caballo, sí, pero torero. Agustín Navarro, de la cuadrilla del diestro Ginés Marín, puso Madrid en pie con dos puyazos en el sitio, haciendo bien la suerte. El lucimiento de la eficacia. Del «hacer bien» las cosas, el admirado tercio de varas. Tan necesario como complejo. Tan bonito, que cuando todos ponen de su parte, emociona. Y ayer, «Coplero» se entregó en el peto.  

Se entregó el encastado animal y con él, los 23.624 espectadores que colgaban el «No Hay Billetes» en los tendidos venteños. Soñada fue esa ovación para el picador que, honradamente, señalaba al caballo queriéndole agradecer también a él su importancia. «Coplero» -de Victoriano del Río, lidiado en sexto lugar- y Agustín, dos actores, una mezcla perfecta. En el recuerdo de la feria. De todos los allí presentes. ¡Gracias!

  • Redacción vía: DAVID BUSTOS
  • Fotografías vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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