Existía la duda de si el esperado duelo entre El Juli y Ginés Marín colgaría el lleno en los tendidos venteños. Finalmente, así fue. No Hay Billetes para presenciar un cartel de lujo, quizás, el más interesante del ciclo isidril. Mejor comienzo no podía tener el festejo, duelo de quites entre los dos matadores con el primero de Victoriano. Ginés por gahoneras y Juli por chicuelinas. Respondió sin pensárselo el de San Blas que no quiso brindar al público su primer toro. Con razón, ya en la primera tanda se vino a abajo el animal. Más descompuesto por el derecho, quiso sacar provecho tirando del mismo con la mano izquierda. Mérito del matador fueron los pocos muletazos profundos que se vieron durante la faena. Bien también el torero evitando salir a saludar tras escuchar algunas palmas.

Abrochado de pitones estaba el primero de Alcurrucén, ni a los mínimos exigidos llegaba. Fuerza tampoco le sobraba y lo acusó durante toda su lidia. También en la muleta de un Ginés dispuesto pero insistente. No había casta, y sin ella, la emoción no es posible. Poco después la ponía El Juli, tremendo ese inicio de faena por abajo. Sintiéndose torero, bordando el toreo. Y vaya toro de Alcurrucén, lo que le faltaba de trapío, lo «tapó» con su bravura. Extraordinario para la muleta, exigente para el torero. El Juli trató de gustar a Madrid, más vertical y sin forzar su figura. En la retina un cambio de mano eterno, redondo. Sin fin. Enorme ritmo de la faena, profundos fueron los muletazos, y los naturales, llevando la embestida hasta el final. No fue tarea fácil poder al toro, apretaba por ambos pitones. A su altura estuvo Julián, cerrando la faena de nuevo doblándose con él, dejando muerta la muleta. Tenía el premio gordo en sus manos, dos orejas caerían pero un pinchazo hondo, le rebajó el veredicto a una. De ley. Sin protestas degustó una vuelta al ruedo más que merecida. Fuerte ovación para el animal, de gran juego y comportamiento. Para olvidar fue la lidia al cuarto de Garcigrande. Complicaciones ofreció desde el comienzo del último tercio, protestaba y sabía lo que se dejaba atrás en cada muletazo. Así prendió a Ginés, todo parecía quedar en un golpe. Más que digno el torero, se cruzó y buscó colocarse en todo momento. Rajado aquerenciado en tablas acabó el toro, brusquedad tuvo hasta su muerte. Entera -aunque algo tendida- cayó la estocada de Ginés, recompensado con una ovación en el tercio.

Con fijeza empujó el de Domingo Hernández que volteó en el quite a Ginés. Mientras tanto, y tras el revuelo, El Juli pedía tiempo para el toro. Atento estuvo para hacer al quite a uno de sus banderilleros, tras un arriesgado par. Hizo hilo el toro afortunadamente sin consecuencias mayores. Sin gas y a la defensiva el toro, ni una tanda completa le permitió dar a Julián. De nuevo, la casta volvió a brillar por su ausencia con este deslucido astado. Le obligaron a saludar al matador tras el arrastre de la res, cierto es que sin muchos motivos en esta ocasión. Muy serio era el que cerraba la tarde, «Coplero», de Victoriano del Río. Y se empleó en varas, dos encuentros -se pidió el tercero-, bien ejecutados por Agustín Navarro, la plaza en pie. ¡Que bonito es ver picar en el sitio correcto y hacer la suerte bien! Y al toro querer emplearse. Lucidas fueron también las banderillas, a pesar de ello, no quiso brindar Ginés. Si aguantaba, podía ser de lío aquello. Se aceleró el torero en las primeras tandas, bien colocado eso sí. Firmeza ofrecía. No entendió del todo las distancias y el toro se puso brusco. Del lucimiento -profundidad- de los primeros muletazos, al mérito del esfuerzo. A tragar delante de la cara del animal. Pero se había ido el toro, el planteamiento lo había apagado. Ni las manoletinas de cierre ni el falló con la tizona arreglaron aquello. No fue una tarde redonda, sí con matices, muchos detalles para reflexionar y momentos en los que pensar.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 17ª de la Feria de San Isidro 2018. Corrida de la Cultura. Lleno de No Hay Billetes. Toros de Victoriano del Río (1º y 6º), Alcurrucén (2º y 3º) y Garcigrande/Domingo Hernández (4º y 5º), justos de presencia y deslucido juego. Destacó el tercer toro, de gran juego. «El Juli»: palmas, oreja y ovación con saludos. Ginés Marín: silencio, ovación con saludos y silencio. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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