Tras la tormenta llega la calma se suele decir. Aunque esta vez tardó en llegar a Madrid, horas antes del festejo seguía lloviendo y el ruedo tras la tempestad de la tarde de ayer y el diluvio previo a la corrida, lo acusaba. Al menos así lo pareció desde el tendido.

Brusco y complicado de salida el primero de El Ventorrillo, algo le vio Curro para brindarlo al respetable. Algo que no tenía claro porque el toro no quiso entregarse ni humillar en ningún momento. El prototipo de animal contrario al clasicismo de Curro, había que pelear con él y el diestro no estuvo por la labor. De nuevo las verónicas profundas de Morenito y su gusto para colocar al toro en el caballo despertaron los primeros aplausos del público. Buen tercio de banderillas a cargo de Andrés Revuelta y Pascual Mellinas, ambos obligados a saludar tras parear a «Avellana», el primero del lote de Morenito, que arrancó doblándose por abajo con el animal. A menos el astado que tuvo buena condición pero no le sobraban las fuerzas. Le costaba aguantar el ritmo, faltándole emoción y recorrido en algunos muletazos. Correcto el espada que, sin embargo, falló con los aceros. Sin ton ni son se cerró el segundo capítulo de la tarde. Pocos se enteraron de la buena lidia de Otero a «Acristalado», quizás, la lesión de Carretero -no pudo continuar- durante la misma captó la atención del resto. Hasta el final de faena hubo que esperar para poder ver los mejores detalles de David Mora, más asentado en los últimos compases. Y bien con la espada, rotunda y efectiva. Volvió a tener suerte en el sorteo e hizo frente a un interesante toro de El Ventorrillo, con nobleza y calidad por ambos pitones. Palmas para el toro y vuelta al ruedo tras petición minoritaria, con ciertas protestas.

Buena pelea en varas hizo el cuarto, empujando con fijeza en todos los encuentros con el caballo. Más complicado fue en banderillas, parecía que podía haberlo dejado todo en el peto. No fue así y no lo entendió de inicio Curro, lo quería todo por abajo el buen toro. Así trató de torearlo en las últimas tandas, sin limpieza eso sí. La casta se había impuesto a la torería. Lo intentó el diestro, con esfuerzo, pero sin efectividad. En lo alto dejó la tizona a pesar de que no fue la muerte más deseada de cara al respetable. Ovación en el arrastre para «Campanero», encastado y con interés en su conjunto. En quinto lugar salió el de Valdefresno que remendaba la corrida de El Ventorrillo. Hechuras propias de su encaste aunque algo feo de expresión. Muy «torero» de nuevo Morenito con el capote, lucido también en el duelo de quites con David Mora, este último se gustó con unas lucidas chichuelinas en los medios. De variado juego fue el toro que tuvo nobleza y movilidad pero desentendido en los finales. No había trasmisión, ni en las embestidas del astado ni en la labor del de luces. Bien en las formas pero justo de raza Morenito, que sigue sin cuajar una tarde redonda en sus últimas comparecencias en el coso venteño. Buen concepto del matador al que sigue esperando Madrid.

Protestado de salida el sexto y último, solo tenía cuernos el animal. De nuevo Otero en la brega sustituyendo a Carretero. Bien el torero con un toro algo protestón en banderillas pero con cierta chispa -aunque se le pidió la devolución por inválido-. Faena sin contenido de David Mora, desconfiado delante de la cara del toro. Gazapón y justo de fuerzas el de El Ventorrillo. Tras la tormenta, tampoco llegó el lucimiento… Ni el triunfo.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 15ª de la Feria de San Isidro 2018. Rozando los 3/4 de entrada. Toros de El Ventorrillo y uno de Valdefresno: variada de juego y desigual en presencia. Curro Díaz: silencio en ambos. Morenito de Aranda: silencio en ambos. David Mora: vuelta al ruedo y silencio. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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