Más de tres cuartos de entrada arropaban a los dos protagonistas del primer mano a mano de la Feria de San Isidro 2018: Diego Ventura y Leonardo Hernández, dos rejoneadores del gusto madrileño, que no se iban a dejar ganar la partida fácilmente.

Abría plaza Ventura, que no estuvo acertado de salida, al menos en cuanto a la ejecución se refiere. Salió «Nazarí» en banderillas y la faena fue a más. Con el toro más fijo aunque algo incierto, puso hasta tres palos en lo alto. Templó y dominó las embestidas del animal, pero este se apagó pronto. Poco pudo hacer junto a «Lío» ya con el de San Pelayo parado y sin lucimiento. Optó por sacar a «Dólar» y, siguiendo la máxima de «si no embiste él, embisto yo», resolvió las complicaciones que el deslucido astado ofrecía. Un rejón de muerte efectivo y aparentemente de buena colocación provocó que la primera oreja de la tarde cayera pronto. Con «Despacio» arrancó Leonardo el tercio de banderillas y, que bien le midió los tiempos al reservón que hizo de segundo. Ajustados fueron algunos cambios de dirección pegado a tablas. Mayor lucimiento obtuvo Leonardo con «Xarope» con el que se vio obligado a pisar terrenos más complicados, buscando las cercanías al toro. No lo puso fácil para el rejón de muerte el animal y la falta de rotundidad del jinete con la suerte final dejó todo en una ovación con saludos en el tercio. Complicado de salida fue el tercero, segundo del lote de Ventura. Hasta tres veces el astado llegó a alcanzar con sus pitones el cuerpo del caballo del rejoneador. Brusco en sus embestidas dificultó la ejecución de los palos a Ventura, que esta vez sí, con «Importante», supo sobreponerse a su adversario. Faena deslucida la de Ventura que tampoco acertó con el rejón de muerte.

Manso y rajado salió de toriles el cuarto del festejo, un salto al callejón y una constante querencia a tablas dificultó el lucimiento de Leonardo. A la defensiva el de San Pelayo que llegó a prender al caballo, sorprendentemente, sin herirlo de asta. Un par a dos manos con «Enamorado» fue el único detalle a destacar en una faena sin contenido ni trasmisión. Se le atascó el rejón de muerte también a Leonardo, repetidos fallos pusieron fin a la faena entre pitos. A porta gayola se fue Ventura -garrocha en mano- en el quinto, otro toro que salió suelto buscando las tablas. Una vez más, lo mejor de la faena de Ventura llegó de la mano de «Nazarí». Toreó con la grupa, tragó en tablas y se mostró por encima del animal. Bien también al quiebro en los medios. Sin embargo, la faena fue a menos, quiso ajustar los engaños y no hubo limpieza en el tramo final. Arriesgó demasiado Ventura por momentos buscando la emoción de las cercanías. Galopando sobre «Remate», un precioso caballo lusitano de capa albina, concluyó su actuación. Cayó pronto el toro y los pañuelos lucían de manera generosa en los tendidos venteños. Una oreja y petición de la segunda le abría una nueva Puerta Grande al rejoneador Diego Ventura que hasta 15 -con la de hoy- cosecha ya en la Monumental de Las Ventas. Era el turno de Leonardo que no iba a tirar la toalla. Firme estuvo con «Elmo» recibiendo al último de la tarde y variada fue la faena del jinete. Ganas puso sobre «Sol» pero un fallo con los palos impidió redondear su labor en banderillas. Pinchó y a la segunda fue la vencida. Una oreja obtenía Leonardo frente al complicado toro que tampoco acabó de entregarse. Ventura era el vencedor, se había llevado el duelo y volvía a tomar distancia en lo alto del escalafón.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 13ª de la Feria de San Isidro 2018. Más de 3/4 de entrada. Toros de San Pelayo, mansos y complicados en su conjunto. Diego Ventura: oreja, silencio y oreja. Leonardo Hernández: ovación con saludos, silencio y oreja. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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