Era día de «relumbrón» en Madrid, llegaban las figuras al ciclo isidril tras una semana de Feria variada en todos los sentidos. Un minuto de silencio, no respetado por algunos aficionados, abría la tarde. Iba por él, por el «rey de los toreros»: Joselito El Gallo.

Instantes después aparecía por toriles el primero del lote del diestro Antonio Ferrera, otro torero del gusto madrileño. Relajado y desmallado su cuerpo, así comenzaba por el pitón derecho. Se movía el toro -algo suelto en los primeros tercios-  y ese trote noble le podía servir. Se aceleró en las primeras tandas, eso sí, se gustó y pareció gustar también a parte del respetable. Acortó el recorrido el de «Cuvillo» y la faena pecó de enganchones en el tramo final. Cerró con muletazos sueltos por ambos pitones y una estocada en el sitio. Hizo bien la suerte y aunque tardo en caer el toro, cortó una oreja de cuestionable importancia. Hoy sí, el Presidente José Magán, no se lo pensó. La concedió sin duda ni espera. Desaparecido estuvo Manzanares con el segundo de la tarde, un toro con opciones que tuvo nobleza y ritmo, a pesar de que no le sobraban las fuerzas. Sacó genio en algunas de sus embestidas y acabó apagándose. Despegado, afligido. Sin acoplarse. Se le fue el toro entero a Manzanares que completó una faena para olvidar.

Manseó de salida el tercero, que tuvo cierta chispa en la muleta. Comenzó por abajo Talavante. Arrebatado y poniendo las ganas que le faltaron a Jose Mari desde el inicio de faena. Uno con la diestra mirando al tendido y otro de pecho totalmente templado ponían Madrid patas arriba. Se vino arriba el toro que cabeceaba y, ¡como lo entendió el extremeño!, que supo mantener la limpieza en todo momento. Lo cuajó de principio a fin, tan solo un reproche, el ajuste en alguno de los muletazos. Ritmo y regularidad tuvo el conjunto, profundidad por ambos pitones. No alargó, sí toreó. Como gusta a Madrid. Resolvió bien con la espada y la oreja que cortaría posteriormente, esta sí con su contenido y peso, sería la recompensa a su actitud. Sin duda, la mejor noticia era la vuelta a los ruedos de un Talavante firme y entregado, que ponía fin a unos meses con un nivel inferior al esperado.

Tarde importante debía ser también la de Ferrera, tras una deslucida Feria de Abril en la que los toros no le ayudaron; sin embargo, no se tenía de pies el que hizo de cuarto. Imposible apretarle, ni poderle. La nobleza en estos casos no servía. No se dio por vencido Ferrera que alargó su faena entre protestas que exigían la muerte del apagado animal. Con calma se lo tomó el torero y desesperado acabó el público. Un «meti-saca» acabó con el toro cayendo sin dar opción al espada para ejecutar la suerte suprema. Pitos para el toro y bronca para Ferrera que de poco le sirvió esa primera oreja. «Tristón» se llamaba el quinto, el prototipo de jabonero habitual en la ganadería. Buenos resultados han dado los últimos lidiados. Siempre con interés. Y buenas sensaciones dejó en los primeros instantes de su lidia, por ello lo quiso «cuidar» Manzanares en el caballo. Así pues, aguanto el de «Cuvillo» hasta el final. Buen fondo del astado que embistió de manera irregular pero con prontitud y cierta «alegría». Más firme que en su primero el de Alicante que esta vez si entendió a su oponente. Algo despegado, sin llegar a situarse en el sitio adecuado. Otro espadazo puso fin a una variada faena que le otorgaría una generosa oreja.

Pero el público lo sabía, la tarde era de Talavante. Y el torero así lo demostró. La volvió a liar en el sexto, otro interesante toro -cumplió en varas- que, aunque fue a menos en el tramo final, permitió el lucimiento del de luces. Intenso el comienzo de faena, tras una gran lidia en la que resultó herido uno de los caballos, encendía de nuevo la llama venteña. Lo sacó a los medios, allí sucedió todo. Toreó encajado, vertical y entregado en todo momento. Rectificó a tiempo las distancias pero faltó rotundidad en ese final de faena. Aun así, tenía la Puerta Grande en su mano. La espada se la «robó», esa salida a hombros podía ser un golpe sobre la mesa. No pudo ser. Ahora bien, el listón no será fácil de superar en lo que resta de feria. Que claro, no es poco.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). Novena de la Feria de San Isidro 2018. LLeno de No Hay Billetes. Toros de Núñez del Cuvillo: correcta de presentación e interesante juego. Antonio Ferrera: oreja y silencio. José María Manzanares: silencio y oreja. Alejandro Talavante: oreja y ovación con saludos.

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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