Los de Las Ramblas llegaron a Madrid sin dar muestras de calidad para la lidia, estos eran mansos y se negaban al primer encuentro con el capote. Quizá David Mora, sin éxito, fue el que pudo aprovechar más su lote. La tarde no tuvo triunfos, pero sí un protagonista, el Presidente, quien decidió mandar a corrales a un toro manso, al que se le debía haber mantenido en el ruedo. Podríamos haber recurrido a las banderillas negras, pasando antes por el tercio de varas, tanto tiempo sin usarlas se nos ha olvidado su utilidad. José Garrido, claramente no tuvo opciones, despidiendo sin triunfos la Feria de San Isidro y Juan del álamo que probará suerte el próximo sábado 19 de mayo.

“Surcador” salió sin rematar en tablas, repitiendo en el capote y con una embestida que David Mora consiguió someter. Aún así, una vez recibido el castigo sin que este se empleara, se mostraba suelto. En los primeros compases con la muleta, el animal quedó prendido, metiendo bien la cara, era un toro con buenas condiciones en el engaño, al que se le debía someter por abajo, evitando que dejara la cara arriba y no se redujera su recorrido. Dejó un estoconazo en el sitio, por el que recibió su correspondiente ovación. “Opaco”, el cuarto de la tarde, se negaba a salir de chiqueros, pero tampoco Mora sería el que realizara el primer lance capotero, pues el toro huía y se negaba a entrar en la tela. El presidente equivocadamente lo devolvió a los corrales tras mostrar el pañuelo verde, en su lugar saldría «Cortés” de José Cruz, suelto y sin prestar atención al capote, al que Mora consiguió hacer un saludo capotero decente. Empezó la faena de rodillas y con una tanda lenta, templada y natural. El sobrero mostraba cualidades, con fijeza en la muleta, pero necesitado de que se le marcara bien la trayectoria de la embestida para que no metiera la cara hacia dentro. Después de tres pinchazos, dos avisos y tres intentos de descabello el toro cayó sobre el albero.

Juan del Álamo recibió al astado por verónicas templadas y desplazándolo hacia los medios, para buscar la embestida. Después del brindis, Del Álamo tomó la muleta y empezó genuflexo buscando la cara baja del toro, pues una vez que este levantó el engaño salía con la cara alta. Con “Saledoso” solo se conseguía la continuidad con las distancias cortas, ligando los muletazos y dejándole la muleta en el morrillo. Eligió un final por manoletinas para posteriormente situarle en la suerte contraria y dejar el acero algo trasero y tendido. El segundo de su lote salía dando muestras de mansedumbre y después de que lo probara Jarocho en el capote, lo haría el maestro, sin nada que resaltar. Al de Las Ramblas le costaba entrar en la muleta y a pesar de que le cambiara de terrenos, no sería hasta bien entrada la faena cuando el matador encontrara su sitio en la cara del toro. Lo consiguió con el engaño abajo, mucho esfuerzo y provocando la embestida para que acudiera a los naturales. Dejó la espada en la yema y este no tardó en doblar.

Era la segunda tarde de Garrido, quien se encontró a un toro suelto del que buscaba su atención, motivo por el que echaría las rodillas en tierra. El animal daba muestras de mansedumbre, por lo que el diestro decidió cambiar el terreno aprovechando la tregua del viento. Se vio obligado a acortar las distancias y mantener la muleta en la cara del toro con toques que ayudaran a fijar la embestida, que dejaba mucho que desear. Garrido puso empeño en buscar el lucimiento de una faena sin opciones de triunfo. Tras dos pinchazos y un aviso dejó una estocada caída que daría muerte a “Sillero”.  Después de una larga espera “Saltamontes”, el sexto de la tarde, se decidió a entrar en el capote del diestro. No mejoraría en el último tercio, cabeceaba, mostraba poca clase y escaso recorrido en la muleta. Probó suerte con varias tandas sin opciones y sin más demora tomó lo trastos de matar, después de colocar cuatro veces al toro en suertes y cinco intentos de descabello, dio fin al festejo.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). Séptima de la Feria de San Isidro 2018. Más de 2/4 de entrada. Toros de Las Ramblas, mansos y deslucidos en líneas generales. David Mora: ovación con saludos y silencio. Juan Del Álamo: ovación tras aviso y silencio. José Garrido: silencio en ambos. 

  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

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