Colmenar de Oreja volvió a responder, volvió a llenar su Plaza de Toros hasta la bandera. Una tarde calurosa protagonizada por la suelta y lidia -capea- de tres toros. Los animales de Guadajira -los dos últimos más serios- ofrecieron un variado juego en líneas generales.

En cuanto a las respectivas carreras, fue el segundo de la tarde el que ofreció más complicaciones para ser enchiquerado en el coso, quedando rezagado en el recorrido durante largos instantes., sin embargo, fue el tercero quien se apoderó de la Plaza, generando miedo y tensión. El astado, hondo y rematado, golpeó y destrozó en repetidas ocasiones diversas tablas del ruedo, eso sí, sin llegar a adentrarse en el callejón. 

Debido a este suceso, el tercer toro a penas se lució, viéndose tan sólo varias «rodadas» de César Fernández «Cesitar» – y Sergio Pinel. Este último fue el encargado de recibir al segundo de capea -alto y con seriedad-, un animal reservón al que le faltó mayor regularidad en sus embestidas. Por otro lado, el primero de la tarde resultó el más interesante del festejo. Salió con fuerza y emoción, dejando buenas sensaciones -humillaba y tenía nobleza- en las primeras suertes. A pesar de ello, resultó algo tardo. Este «defecto», unido a la falta de fijeza en otros momentos, provocó una mayor exigencia en sus arrancadas. Buen fondo del de «Guadajira» que permitió el disfrute de numerosos recortadores y aficionados, destacando tanto el recibimiento a la res como el reverso de Pablo García Benito y, de nuevo, César García, con un quiebro templado dejándoselo llegar. A falta de confirmación oficial, no habría que lamentar heridos de carácter grave. 

  • Crónica y fotografías vía: DAVID BUSTOS 

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