Se anunciaba el principio del fin de la Feria de La Macarena en Medellín con la última corrida de la temporada paisa, así como la víspera del cierre de la temporada colombiana. Enrique Ponce, Julián López y Juan de Castilla se presentaron en el albero de La Macarena para lidiar los toros de Ernesto Gutiérrez, parejamente mansos y de hechuras muy cuestionables.

Ponce lidiaría en primer lugar lo más cercano a un toro que se vio en la tarde, sin llegar a tener las hechuras de un toro. Ponce le realizó una sosa faena de la que poco o nada se pudo rescatar. Es su segundo realizó una faena no tan cuestionable como la anterior. Y aunque ligó un par de tandas, no fue suficiente para merecer la oreja que le regalaron. 

A Julián le correspondió el peor lote. Sin embargo ni quiso ni intentó realizar una ligada tanda. No se le vio absolutamente nada al madrileño. Solo su curiosa, tramposa, pero tradicional manera de entrar a matar.

Lo mejor de la tarde llegó con Juan de Castilla, que le realizó una muy buena lidia al descastado toro. Tanto que aún en los tendidos se siente el olé aturdidor que de los aficionados salió por un natural a pies juntos con el que Castilla acarició la arena pintada de ceda y oro. El toro no colaboró, embistiendo a media altura. Y él tampoco colaboró descabellando siete veces y entrando el toro vivo a los corrales. Los tendidos le ovacionaron fuertemente en el saludo. Por último, obtuvo una oreja en su segundo, que no fue concedida por la faena al sexto, sino por la buena lidia al tercero. Aunque en su segundo, no estuvo mal.

Plaza de Toros de Medellín. Cuarta corrida de la Feria de Macarena. Toros de Ernesto Gutiérrez de pésimas hechuras, parejamente mansos. Casi lleno. Enrique Ponce: silencio y oreja. Julián López «El Juli»: silencio y silencio. Juan de Castilla: ovación y oreja.

  • Crónica vía: Juan José Monróy (@Juan_pepee)

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