Había expectación, ganas de verla. Rocío Romero, que hacía su debut con picadores, generó un ambiente de ilusión e incertidumbre. Ya en la plaza, ofreció una doble versión. Más nerviosa en su primero, pero asentada y gustándose en el sexto. La espada le privó de una posible Puerta Grande. «Toñete» y Ángel Téllez, cortaron una oreja cada uno. 

Buena novillada de «El Parralejo» que se movió y embistió con calidad, en líneas generales. El primero de la tarde flojeó en los primeros tercios. Brindo al público Toñete, que se mostró por encima del animal, entendiendo la condición del mismo. Buscó las «cercanías», pero la faena no acabó de romper. Le faltó emoción al novillo, que embestía con nobleza. No estuvo acertado con los aceros, tampoco en el cuarto, aunque en este sí obtuvo un trofeo. A su segundo, lo toreó con firmeza de salida. Sin embargo, una fea voltereta del astado, que previamente había empujado con fijeza en el caballo (respondió con ritmo y cierta clase en las primeras tandas), hizo que este fuera a menos. Toñete dejó muletazos de trazo limpio y profundo, que no acabaron de conectar en su totalidad con el respetable público. 

Ángel Téllez se mostró voluntarioso y dispuesto durante todo el festejo. Arrancó la faena al segundo de la tarde, de rodillas en los medios, aguantando sus embestidas. Repetía con emoción y buen fondo el de «El Parralejo», que ya había dejado buenas sensaciones en el capote. Ángel lo cuajó por el derecho, ejecutando muletazos templados y ligados. Por el izquierdo, faltó mayor acople, así como regularidad en las embestidas del morlaco. Cerró por manoletinas, resultando prendido sin consecuencias. Volvió a la cara del toro entre aplausos, pero la espada, hizo que todo quedará en una ovación. El quinto, quizás el peor del encierro, le permitió gustarse con un lucido quite por chicuelinas. No le sobraban las fuerzas, y amenazó con rajarse en el comienzo de faena. Le sacó a los medios, y consiguió «robarle» varios muletazos al natural. El novillo dificultó el lucimiento, así como la suerte suprema. Estocada entera pero de defectuosa colocación, que fue «recompensada» con una oreja.

Momentos de tensión se vivieron durante la lidia al tercer astado, cuando el subalterno Roberto Ortega, cayó a la salida del par de banderillas, quedando a merced del mismo (sufrió una fuerte «paliza», que dejó helado el ambiente). Entró a la enfermería, mientras Rocío Romero comenzaba la primera de sus actuaciones. Durante la faena, la joven pecó de inseguridad, ante un novillo de buen comportamiento, que humillaba en la muleta. Estocada efectiva pero notablemente desprendida. A pesar de ello, el Presidente concedió la oreja. El sexto de la tarde, que sufrió hasta dos volteretas, se comportó con nobleza. Rocío, esta vez, firme y segura, elaboró una faena variada y con detalles, aprovechando la condición del animal. Con temple y limpieza, cerró la faena por circulares. De nuevo, los aceros deslucieron lo hecho anteriormente. A punto estuvo de sonar el tercer aviso, entre nervios y sudores… 

Plaza de Toros de Vistalegre (M). Segunda de la Feria de Invierno. Un cuarto de entrada. Novillada de «El Parralejo», de buen juego y presencia. Antonio Catalán «Toñete»: ovación tras aviso y oreja; Ángel Téllez: ovación y oreja; Rocío Romero: oreja y palmas, tras dos avisos.

* Juan Navazo fue obligado a saludar tras parear al quinto de la tarde. 

  • Crónica y fotografías vía: #DavidBustos. 

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